El virus Shamonda vuelve a estar en el punto de mira de las autoridades sanitarias europeas. Tras la identificación del primer caso humano documentado en Francia, Italia también refuerza la vigilancia, con una circular del Ministerio de Sanidad invitando a médicos, laboratorios y servicios veterinarios a prestar especial atención a cualquier sospecha de infección. El virus, hasta hace unos meses conocido principalmente por su circulación entre animales, también fue identificado durante el verano de 2026 en varias explotaciones ganaderas italianas. Por tanto, la noticia del contagio humano en Francia ha abierto nuevas preguntas sobre su capacidad para infectar a las personas y sus posibles modos de transmisión.
El Ministerio, sin embargo, pide prudencia y aclara un punto fundamental: no hay casos humanos confirmados en Italia. De hecho, la circular “confirma que, por el momento, no se conocen casos humanos de infección por el virus Shamonda en el territorio nacional”. Por tanto, no nos encontramos ante una emergencia sanitaria, sino ante una situación aún poco conocida, por la que las autoridades consideran necesario reforzar el seguimiento.
La respuesta italiana se centra sobre todo en la prevención y en la capacidad de reconocer rápidamente cualquier infección. El Ministerio recomienda evaluar más investigaciones en pacientes que presentan síndromes infecciosos neurológicos agudos, cuando ya se hayan excluido otras posibles causas, con especial atención a las personas frágiles o inmunocomprometidas. “En sujetos con síndromes infecciosos neurológicos agudos para los cuales se han excluido otras etiologías, virales o no, se recomienda evaluar la oportunidad de realizar más investigaciones diagnósticas para la infección por el virus Shamonda (Shav), con especial atención” a los pacientes “en condiciones de fragilidad o inmunodepresión”.
El objetivo es concienciar a médicos de familia, pediatras, infectólogos, neurólogos y personal de urgencias, para que también tengan en cuenta esta posible infección en casos clínicos compatibles. Si un médico considera necesario investigar más a fondo la sospecha, las muestras biológicas, incluidas sangre, suero, orina y líquido cefalorraquídeo, podrán enviarse al laboratorio nacional de referencia del Instituto Superior de Salud para su análisis.
Otro paso se refiere a la notificación de casos. Cualquier infección sospechada o confirmada debe ser reportada oportunamente al Ministerio a través del sistema nacional PREMAL, utilizando la categoría de encefalitis viral transmitida por artrópodos.
Los que corren mayor riesgo
La circular del Ministerio aborda también dos cuestiones especialmente delicadas: la seguridad de las transfusiones y la posible exposición profesional.
En el primer frente, el Centro Nacional de Sangre y el Centro Nacional de Trasplantes continuarán monitoreando la evolución del conocimiento científico, evaluando cualquier actualización de las medidas de seguridad en caso de que surjan nuevas pruebas. En cuanto a quienes trabajan en contacto con animales, como criadores, veterinarios y trabajadores agrícolas, el Ministerio destaca que no están documentadas la transmisión directa del virus de los animales a los humanos ni las infecciones contraídas en el lugar de trabajo. Por tanto, siguen siendo válidas las medidas habituales de prevención y protección frente a la exposición a agentes biológicos, sin que por el momento se hayan identificado motivos para introducir restricciones generalizadas.
¿Qué es el virus Shamonda y cómo se transmite?
El virus Shamonda, también indicado por las siglas SHAV, pertenece a la familia Peribunyaviridae, género Orthobunyavirus, y está estrechamente relacionado con el virus Schmallenberg, responsable de infecciones que afectan principalmente a los animales de granja.
Este no es un virus completamente nuevo. Se aisló por primera vez en ganado bovino en Nigeria en 1965 y posteriormente se informó en algunas regiones de África y Japón. Sin embargo, su presencia en Europa no se documentó hasta 2026. El virus afecta principalmente al ganado vacuno, ovino y caprino, pero también puede infectar a otros animales, como los caballos. En las granjas puede asociarse a fiebre, diarrea, reducción de la producción de leche y, en determinadas circunstancias, problemas reproductivos.
La transmisión entre animales probablemente ocurre a través de las picaduras de Culicoides, pequeños insectos chupadores de sangre, comúnmente llamados mosquitos picadores. Sin embargo, en lo que respecta a los seres humanos, el conocimiento es todavía extremadamente limitado. Según la Organización Mundial de la Salud, aún no se ha podido establecer con certeza cómo se produce el contagio ni con qué frecuencia el virus puede infectar a las personas.
El primer caso humano en Francia: que pasó
Lo que llamó la atención de las autoridades sanitarias fue el caso identificado en Francia en octubre de 2026. El paciente, hospitalizado en los Hospices Civils de Lyon, padecía un estado de inmunosupresión grave y ya estaba siendo tratado por una patología importante. Los análisis identificaron el virus Shamonda en varias muestras biológicas, documentando por primera vez la presencia de la infección en un ser humano.
El paciente murió a principios de octubre. Las autoridades sanitarias aún están investigando la contribución de la infección a la muerte, aunque se consideró que las complicaciones neurológicas observadas probablemente estaban asociadas con el virus.
Sin embargo, se trata de un caso excepcional, que no permite establecer qué consecuencias podría tener la infección en una persona con un sistema inmunológico sano.
El Ministerio de Sanidad italiano también lo aclara, subrayando que “a la luz de las pruebas actualmente disponibles, la evaluación del riesgo para la salud pública asociado a la infección por el virus Shamonda todavía presenta importantes elementos de incertidumbre”.
El primer caso humano documentado en Francia “ocurrió en un paciente gravemente inmunocomprometido y, por tanto, las características clínicas observadas y la gravedad de la infección no pueden considerarse representativas de las posibles manifestaciones de la enfermedad en la población general”.
¿Cuáles son los síntomas del virus Shamonda en humanos?
Es una de las preguntas que, de momento, la comunidad científica aún no es capaz de responder con precisión. El único caso humano documentado involucró a un paciente con complicaciones neurológicas graves y un sistema inmunológico profundamente comprometido.
La circular ministerial precisa que “actualmente, a partir del único caso observado, no hay pruebas suficientes para evaluar en qué medida Shav infecta a las personas o causa enfermedades. La información actualmente disponible no permite definir de forma fiable el alcance del riesgo para la salud pública, ni establecer la frecuencia de las infecciones humanas, el espectro clínico relativo y los posibles modos de transmisión”.
Por tanto, la falta de información no debe confundirse con la presencia de un peligro generalizado. Más bien, significa que se necesitan más estudios para comprender el comportamiento del virus en humanos.
¿El virus Shamonda se transmite de persona a persona?
Actualmente no hay evidencia de transmisión de persona a persona. Ningún incidente documentado indica que el virus Shamonda pueda transmitirse de una persona a otra. También queda por aclarar el papel de los insectos en la transmisión a los humanos.
En efecto, aunque “la transmisión a través de vectores del género Culicoides representa una hipótesis plausible, este modo de transmisión al hombre aún no ha sido demostrado. Además, persisten incertidumbres sobre otras posibles vías de adquisición de la infección, incluida la transfusión”. Las autoridades francesas consideran que la picadura de un mosquito infectado es la hipótesis más probable para explicar la primera infección, pero las investigaciones necesarias para confirmarla aún están en marcha.
Un virus que hay que vigilar, pero sin alarmismos
La estrategia elegida por las autoridades sanitarias se basa en el enfoque One Health, que considera la salud humana, animal y ambiental como aspectos estrechamente vinculados. El Ministerio de Sanidad sigue la evolución de la situación junto con el Instituto Superior de Salud, el Instituto Spallanzani, el Centro Nacional de Referencia de Enfermedades Exóticas de los Animales, el INAIL y los especialistas del Grupo Operativo Arbovirus.
La vigilancia veterinaria juega un papel importante precisamente porque la presencia del virus en las granjas puede proporcionar información útil para comprender su propagación en la zona. En definitiva, el virus Shamonda merece atención científica, pero no hay evidencia suficiente para hablar de un riesgo significativo para la población general. Esta es la misma conclusión a la que llegaron las autoridades sanitarias francesas y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), que siguen de cerca la situación.