Hay un ingrediente que muchos consumen todos los días, a menudo sin pensar en ello. Está presente en bebidas “cero azúcar”, en dulces “ligeros” e incluso en algunas drogas. Estamos hablando de sucralosa, uno de los edulcorantes artificiales más populares del mundo. Pero ahora, según una nueva investigación realizada por dos centros oncológicos estadounidenses, puede haber un problema grave: la sucralosa podría reducir la efectividad de los tratamientos de inmunoterapia contra el cáncer.
El estudio, publicado en The Scientific Journal Descubrimiento de cáncer Y realizado por médicos de la Universidad de Pittsburgh y el Centro Oncológico de UPMC Hillman, encontró que incluso pequeñas cantidades de sucralosa están asociadas con peores respuestas a los tratamientos en pacientes con melanoma avanzado, cáncer de pulmón y melanoma de alto riesgo después de la intervención.
Un efecto concreto
Los investigadores analizaron los datos de alimentos de 157 pacientes oncológicos sometidos a inhibidores del punto de control inmune (ICI), un tipo de inmunoterapia utilizada para diferentes tipos de cáncer, como melanoma avanzado, cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC) y melanoma de alto nivel después de la cirugía.
Antes del inicio del tratamiento, cada paciente compiló un cuestionario detallado sobre su dieta diaria. Los resultados surgieron una cifra sorprendente: aquellos que consumieron más de 0.16 miligramos de sucralosa por kilo de peso corporal por día (poco más de 11 mg por día para una persona de 70 kg) presentaron respuestas significativamente peores a la terapia.
En detalle:
Y todo esto con cantidades muy por debajo de los límites diarios considerados seguros por las autoridades de la salud, como la FDA, como señaló Diwakar Davar, uno de los autores de la investigación:
No hay necesidad de ver un efecto negativo.
Sucralosa, también conocida por el nombre comercial Brillarestá presente en muchos alimentos y bebidas “sin azúcar”: desde bebidas ligeras hasta postres de proteínas, hasta ciertos medicamentos y suplementos. Muchas agencias reguladoras lo consideran seguro, pero este nuevo estudio sugiere que en el contexto específico de la inmunoterapia oncológica, incluso las dosis muy pequeñas podrían comprometer la efectividad del tratamiento.
El mecanismo está vinculado a un cambio en la microbiota intestinal que reduce la disponibilidad de arginina en el cuerpo. La arginina es crucial para la actividad de los linfocitos T: sin ella, la fatiga de las células inmunes, se vuelve menos activa y menos capaz de combatir el tumor.
Pero también hay una posible solución: según los investigadores, la integración de la dieta con arginina o citrulina (que es transformada en arginina por nuestro cuerpo) podría ayudar a restaurar el funcionamiento correcto del sistema inmune incluso en presencia de sucalosa. Estos suplementos ya están disponibles en el mercado, pero serán objeto de estudios clínicos adicionales para evaluar su efectividad de una manera más precisa.
El futuro de la investigación: ¿están realmente seguros otros edulcorantes?
El estudio abre la puerta a nuevas preguntas sobre la cantidad de edulcorantes artificiales, no solo la subcralosa, sino también el aspartamo, la sacarina, el xilitol y la Stevia, están influenciados por la respuesta del sistema inmune en pacientes oncológicos.
Hasta la fecha, la sucralosa es una de las pocas que se han estudiado de una manera tan completa en el contexto de la inmunoterapia. Pero los propios investigadores subrayan la necesidad de profundizar los efectos de los otros edulcorantes, dado que muchos de ellos interactúan con la flora bacteriana intestinal y, en consecuencia, podrían tener un impacto en nuestro estado de salud.
Esperando confirmaciones adicionales, un consejo prudente para aquellos bajo el tratamiento oncológico con inmunoterapia podría ser limitar el consumo de edulcorantes artificiales, especialmente si contienen sucralosa y hablar con su oncólogo. Incluso un pequeño cambio en la dieta puede marcar una gran diferencia.