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Adolescencia: 3 tipos de orden que deben ser realizados por los padres en el período más desordenado de sus hijos

La adolescencia no solo es crecimiento y cambio, sino también el caos diario. Las habitaciones de desorden, los objetos olvidados, las mochilas que parecen canastas, respuestas apáticas y compromisos salteados: son señales comunes de una mente que lucha por manejar todo lo que le sucede.

Los padres, en esta etapa, se vuelven indispensables apuntos: las reglas y los límites no se utilizan para controlar, sino para ofrecer estabilidad.

Porque la adolescencia trae caos y desorden en la vida de los niños

El cuerpo cambiante, la escuela cada vez más exigente, las relaciones con los amigos para curarse, las expectativas en la familia: un nuevo desafío llega todos los días. Es normal, por lo tanto, que los niños pierdan fácilmente el hilo, viviendo entre distracciones y objetos dispersos en todas partes.

Muchos padres describen esta fase como “un camión sin ruedas” o “una cabeza de desorden como la habitación”. Imágenes fuertes, pero que cuentan bien lo que significa crecer en medio de transformaciones continuas.

Para los niños, las reglas a menudo representan una barrera contra la libertad. Las frases típicas son: “¡No eres el jefe del mundo!”. Pero, detrás de la rebelión, los adolescentes saben que tener una estructura los tranquiliza. No decidir todo solo significa tener un punto de apoyo en un mundo que cambia demasiado rápido.

Tres formas diferentes de comprender el orden: organización, solicitudes y prioridades

La palabra “orden” adquiere tres significados precisos en la adolescencia:

Organización: cuando un pequeño pedido se convierte en un alivio

El desorden puede parecer libertad, pero a veces crea ansiedad. Por esta razón, incluso si los niños protestan, vivir en espacios mínimamente ordenados los ayuda. Un calendario para la tarea o una habitación organizada una vez a la semana marcan la diferencia: pequeños hábitos que enseñan a sentirse más maestros de sus vidas.

Solicitudes: entre retrasos, discusiones y coherencia de los padres

Cada regla puede convertirse en una razón para la discusión. Algunos adolescentes posponen todo, otros responden con debates infinitos. Aquí necesita consistencia: insistir sin levantar la voz y llevar a cabo lo que se ha pedido. Las discusiones, aunque respetuosas, son positivas: muestran que los niños quieren enfrentarse entre sí, no solo para rebelarse.

Prioridad: cuando la escuela, los amigos y la espera, volcan

Con la llegada de las escuelas intermedias, las prioridades cambian:

  1. El aspecto personal se vuelve central.
  2. Las amistades son esenciales para sentirse aceptadas.
  3. El estudio entra en el fondo.

Es en este momento que los votos a menudo caen. Los niños piensan que “es suficiente para escapar”, sin saber que los resultados de la escuela intermedia condicionan las oportunidades futuras. Explicar esta conexión es una de las tareas más importantes de los padres.

Lo que queda para los padres: tres puntos para acompañar a sus hijos

Ayudar a los niños a criar el caos adolescente no es fácil. Hay tres piedras angulares para los padres:

  1. Fomentar la organización en un período lleno de distracciones.
  2. Mantener consistencia y continuidad en las reglas.
  3. Ayudando a dar las prioridades correctas, recordando que el futuro está construido ahora.