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La mente te miente: este color no existe, pero lo vemos en todas partes

¿Cuántas veces te has preguntado si el mundo que ves es realmente cómo parece? Si el azul que percibes es lo mismo que ve a otra persona? No es una pregunta trivial: según la ciencia, el cerebro no nos muestra la realidad tal como es, sino una de su interpretación útil para la supervivencia.

Es por eso que algunos colores que parecen reales en realidad no existen, al menos no en la forma en que pensamos. ¿El caso más llamativo? El rosa. Un color que encontramos todos los días, en la naturaleza, en la moda, en gráficos digitales, pero eso. En otras palabras: el rosa no es un color real, sino una ilusión creada por nuestra mente.

La rosa no aparece en el espectro visible: es un “vacío” que el cerebro se llena entre rojo y azul

Si pasamos un paquete de luz blanca a través de un prisma, la luz desaparece en sus colores fundamentales: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Es el espectro clásico del arco iris. Pero entre estos colores, ni la magenta. ¿Por qué?

Porque Rose no existe como una longitud de onda. No hay frecuencia de luz que corresponda al rosa. Según Physique Dominik John, el cerebro crea a Rose cuando percibe la luz roja y azul, pero sin una cantidad significativa de luz verde. Ese espacio “vacío” entre el rojo y el azul es lleno por el cerebro con un color inventado: aquí es donde nace la rosa.

En términos científicos, el rosa es un promedio perceptivo, no un datos físicos.

Percepción y realidad

Este descubrimiento nos lleva a distinguir dos conceptos fundamentales: sentimiento y percepción.

Como explicó el psicólogo Pang ,. Y a menudo esta interpretación es más “práctica” que precisa.

Un ejemplo? La ilusión óptica del tablero de ajedrez con un cilindro que proyecta sombra: dos cajas idénticas aparecen de un color diferente solo debido al contexto. Es un error útil: el cerebro nos muestra relaciones entre objetos, no de puntos de color individuales.

Nuestra visión del mundo es limitada

Nuestros ojos pueden ver solo una pequeña porción del espectro electromagnético. Pero hay muchas otras formas de “luz” que no percibimos:

Esto significa que cada especie animal vive en una realidad perceptiva diferente. Y el nuestro, hasta donde parece completo, es solo una pequeña porción del mundo real.

A pesar de estos límites, el ser humano ha aprendido a crear nuevos colores. No es casualidad que la NASA haya catalogado recientemente 102 nuevos tonos nunca antes vistos.

Si Rose vive solo en el cerebro, ¿es menos real?

El hecho de que el rosa no exista en el mundo físico. En filosofía hablamos de Quatia, o los aspectos subjetivos de la experiencia. El filósofo Thomas Nagel se preguntó: “¿Qué intentas ser un bate?”. Solo el murciélago puede saber, porque solo él vive esa experiencia perceptiva específica.

Del mismo modo, el rosa es real en nuestra conciencia, incluso si no tiene una longitud de onda. Esto nos lleva a reflexionar sobre dos tipos de realidad:

Ambos son ciertos, pero de diferentes maneras. Y el rosa nos ayuda a comprender cuán creativa y limitada es nuestra mente al mismo tiempo.

A medida que el cerebro construye los colores: desde la retina hasta la corteza visual

Según un estudio publicado en El neurocientíficoLa percepción del color nació de un proceso de estadio múltiple, que comienza en la retina y alcanza las áreas cerebrales más profundas.

  1. Los conos de la retina absorben la luz y responden a tres colores básicos (rojo, verde, azul).
  2. Las neuronas oponentes comparan señales para crear contrastes cromáticos.
  3. En la corteza visual primaria (V1), las neuronas llamadas Doble oponente Genere el contraste local.
  4. Las células “Glob” en la corteza temporal elaboran la sombra (tono).
  5. Finalmente, el área TE integra esta información en comportamiento y emociones.

El color, por lo tanto, pero una construcción compleja que implica percepción, memoria y reacciones emocionales.