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Gimnasia antes de dormir: los 3 estiramientos que liberan la tensión acumulada

¿Quién no ha experimentado nunca esa sensación de cansancio físico acompañada de una inexplicable imposibilidad de relajarse en la cama? Hombros contraídos, rigidez en el cuello, piernas inquietas: son signos de que el cuerpo ha acumulado tensión durante el día. La rutina diaria, ya sea que estemos sentados en un escritorio o en constante movimiento, somete a los músculos a un estrés constante, y cuando llega la noche, permanecen en un constante estado de alerta, lo que acabará dificultando el sueño.

La ciencia ha identificado los estiramientos nocturnos como una estrategia sencilla y eficaz para abordar este problema. Un estudio ha demostrado que estirarse regularmente antes de acostarse reduce significativamente el tiempo de conciliación del sueño, aumenta la eficiencia del sueño y reduce los despertares nocturnos. Los investigadores también observaron una reducción de la tensión-ansiedad en los sujetos que practicaban estiramientos nocturnos en comparación con el grupo de control.

El mecanismo de acción es doble. Desde un punto de vista fisiológico, el estiramiento favorece la liberación de la tensión muscular acumulada, mejora la circulación sanguínea y favorece la oxigenación de los tejidos. A nivel neurológico, activa el sistema nervioso parasimpático -el encargado de la relajación- y ayuda a modular la secreción de cortisol, la hormona del estrés. Una revisión científica ha demostrado cómo la práctica nocturna de estiramientos puede contribuir al sueño mediante la activación de una serie de mecanismos, como la modulación del sistema nervioso autónomo, el alivio de la tensión muscular, la regulación del cortisol, la mejora de la circulación sanguínea y beneficios psicológicos, incluida la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo.

El cuello y los hombros: la trampa de la tensión diaria

La zona cervical y el trapecio superior son el primer objetivo de la tensión acumulada, especialmente para quienes trabajan frente al ordenador. El estiramiento lateral de cuello representa una solución inmediata y eficaz, que puede realizarse sentado o de pie, manteniendo una postura correcta. Inclinar la cabeza hacia un hombro, acompañado de que la mano opuesta toque suavemente el suelo, crea un alargamiento progresivo de los músculos laterales del cuello.

La clave está en la suavidad del movimiento, por ello, acompaña al cuerpo hacia una posición relajada. La mano en la cabeza guía el movimiento, sin empujar, y se debe sujetar cada lado durante 20-30 segundos, respirando profundamente. La respiración se convierte en una parte integral del estiramiento: la inhalación prepara el músculo, la exhalación permite profundizar la posición.

La columna y la liberación total

La postura del niño, una de las asanas de yoga más sencillas, ofrece un beneficio completo para la espalda. Partiendo de una posición de cuatro patas, mueve lentamente la pelvis hacia los talones, dejando que la frente se acerque al suelo. Los brazos pueden extenderse hacia adelante o descansar a los lados.

Se trata de una posición muy sencilla cuyo objetivo es favorecer el alargamiento de la columna y la relajación de los músculos lumbares, no hay que tocar el suelo con la cabeza a ningún precio. Si tiene poca flexibilidad, utilice almohadas, colocadas debajo de las rodillas o debajo de la frente. La posición debe mantenerse durante 30 segundos, centrando la atención en el movimiento de la pelvis hacia los talones y en el alargamiento natural de la espalda.

Las caderas y la apertura que libera.

El tercer estiramiento fundamental involucra las caderas, áreas donde a menudo se acumulan tensiones invisibles pero persistentes. La posición de mariposa representa una solución elegante: sentado en el suelo, junta las plantas de los pies delante de ti, dejando que las rodillas se abran lateralmente. Las manos pueden agarrar los pies o descansar sobre los tobillos.

La columna permanece alargada, el pecho abierto y los hombros relajados. No es necesario empujar las rodillas hacia abajo: la fuerza de la gravedad hará su trabajo mientras tu respiración acompaña la relajación progresiva de los músculos de la ingle y la cadera. Esta posición es especialmente útil para quienes pasan muchas horas sentados, ya que contrarresta el acortamiento de los músculos flexores de la cadera.

El ritual de la noche

El momento ideal para practicar estos estiramientos es entre 30 y 60 minutos antes de acostarse. Adelantar la hora de acostarse ayuda a integrar la práctica en una rutina más amplia de preparación del sueño, sin reducirla a la última actividad antes de apagar la luz. Cinco o diez minutos pueden ser suficientes, siempre y cuando la práctica sea regular.

La coherencia con la que aplicar lo dicho es muy importante, porque con el tiempo el cuerpo aprenderá a reconocer estas señales y responderá con una relajación progresivamente más profunda. Recuerda realizar los ejercicios lentamente, sin prisas, respirando con naturalidad.