El fenómeno del pádel en Italia ha pasado ya de la fase emergente para convertirse en una realidad deportiva sólida y estructurada. Con más de 10.200 campos distribuidos en casi 3.800 clubes (datos actualizados a octubre de 2025), el Belpaese se ha consolidado como la segunda potencia europea del sector, representando el 11% de los aficionados continentales.
El crecimiento ha sido abrumador: entre 2020 y 2025, Europa experimentó un aumento de más de 33.000 pistas de pádel, un salto del 185%. En esta expansión, Italia jugó un papel protagonista junto con Suecia, especialmente en los tres años iniciales. Actualmente, con 10.220 campamentos registrados a junio de 2025, el país atraviesa una fase de consolidación tras la explosión de los últimos años.
La capital lidera el movimiento profesional
Si todo el territorio nacional ha abrazado esta disciplina, es Roma la que se ha consolidado como el auténtico epicentro del pádel italiano, tanto por sus infraestructuras como por su peso en el circuito internacional.
La ciudad eterna acogió en junio el BNL Italy Major, un prestigioso torneo incluido en el circuito Qatar Airways Premier Padel, gestionado por la Federación Internacional de Pádel (FIP). Se trata de uno de los acontecimientos más importantes del calendario mundial, que sitúa a Roma en el centro del panorama mundial.
Italia no se detiene en la capital: Génova también ha acogido eventos de categoría P2, mientras que Milán ha organizado múltiples ediciones de torneos P1, consolidando el papel del país como centro de competiciones de alto nivel.
Un semillero de talento sin precedentes
Pero Roma no sólo brilla por la organización de eventos. Analizando los lugares de nacimiento de los jugadores del Top 300 del Ranking FIP, la capital es la primera ciudad no española del mundo que contribuye a esta élite. A nivel mundial, ocupa el séptimo lugar en cuanto al número de atletas (hombres y mujeres) nacidos en la ciudad y clasificados en el Top 300.
Una cifra que cuenta cómo el fenómeno del pádel en Italia no se ha limitado a la dimensión amateur e infraestructural, sino que está generando una auténtica escuela de talentos profesionales capaces de competir al más alto nivel internacional.
Mientras el país consolida sus más de 10.000 campos, Roma se confirma como el corazón palpitante del movimiento: organizadora de los grandes torneos y cuna de los mejores jugadores italianos, proyectados hacia lo más alto del ranking mundial.