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Este medicamento común para la diabetes podría ayudar a algunas mujeres a llegar a los 90 años

En una era en la que la esperanza de vida se alarga pero los años pasados ​​con buena salud siguen siendo un desafío abierto, la ciencia está empezando a mirar con otros ojos los medicamentos que conocemos desde hace décadas. Entre ellos se encuentra la metformina, una tableta sencilla y económica que se receta todos los días a millones de personas con diabetes tipo 2.

Los posibles efectos protectores sobre el sistema cardiovascular y sobre algunos tumores se estudian desde hace algún tiempo. Hoy, sin embargo, la atención va aún más lejos: ¿puede un medicamento para el azúcar en sangre influir en la longevidad, hasta el punto de aumentar las posibilidades de llegar a los 90 años? Un nuevo estudio estadounidense sugiere que, al menos para algunas mujeres con diabetes tipo 2, la respuesta puede ser positiva.

El estudio: metformina versus sulfonilureas

Los investigadores analizaron datos de mujeres posmenopáusicas con diabetes tipo 2 que habían comenzado una terapia con metformina u otra clase de fármaco ampliamente utilizada, las sulfonilureas.

El resultado es interesante: quienes habían iniciado el tratamiento con metformina presentaban un 30% menos de riesgo de morir antes de los 90 años en comparación con quienes habían tomado sulfonilureas. En términos técnicos, el índice de riesgo fue de 0,70, valor que indica una reducción significativa de la tasa de mortalidad antes de esa edad.

No hablamos genéricamente de supervivencia, sino de “longevidad excepcional”, es decir, llegar a los 90 años. Y es precisamente este cambio de perspectiva lo que diferencia el estudio de otras investigaciones previas.

Los autores explican que han creado el primer “ensayo de emulación de objetivos” centrado en la metformina y la longevidad excepcional en mujeres con diabetes tipo 2, observando que el inicio de la terapia con este fármaco se asociaba con una mayor probabilidad de superar ese umbral de edad.

Demostrar definitivamente que la metformina prolonga la vida requeriría un ensayo clínico aleatorio, con personas asignadas aleatoriamente a diferentes medicamentos y seguidas durante décadas, hasta que veamos quién llega a los 90 años y quién no. Una empresa compleja, costosa y muy larga.

Por este motivo, el equipo utilizó un enfoque llamado “emulación de ensayo objetivo”, una metodología que permite analizar datos ya existentes como si se tratara de un ensayo aleatorio, intentando minimizar las distorsiones propias de los estudios observacionales.

La base de datos utilizada es la de la Women’s Health Initiative, un enorme estudio americano iniciado en los años 1990 en el que participaron más de 161.000 mujeres y que ha seguido controlando su salud durante más de treinta años. Aún hoy, más de 42.000 participantes participan activamente en el seguimiento.

De este grupo, se seleccionaron 438 mujeres posmenopáusicas que habían desarrollado diabetes tipo 2 y habían iniciado tratamiento exclusivamente con metformina o sulfonilurea. Los investigadores corrigieron los datos teniendo en cuenta la edad, las condiciones de salud y el estilo de vida, para que los grupos fueran lo más comparables posible.

Metformina y envejecimiento

La metformina es frecuentemente citada en el campo de la gerociencia, la disciplina que estudia cómo intervenir sobre los mecanismos biológicos del envejecimiento para retrasar la aparición de múltiples enfermedades crónicas al mismo tiempo.

Según los autores, el fármaco actúa sobre varios procesos relacionados con la edad: la regulación de la señalización de la insulina, la respuesta al estrés celular y los mecanismos de daño del ADN. Han surgido posibles beneficios en el laboratorio y en estudios con animales, aunque los resultados han sido mixtos en modelos de ratón.

También hay estudios en humanos que no han demostrado una reducción significativa de la mortalidad general en comparación con el placebo en algunos grupos. Precisamente por eso hay que leer con atención el nuevo trabajo, porque introduce un ángulo diferente: en lugar de preguntarse si la metformina reduce genéricamente el riesgo de muerte, se centra en llegar a los 90 años.

Sin embargo, es importante dejar esto claro: el estudio muestra una asociación, no evidencia de causa y efecto. Los participantes no fueron asignados al azar a los medicamentos y no hubo un grupo de placebo. Siguen siendo posibles factores de confusión, como diferencias en la gravedad de la diabetes o cómo los médicos eligen una terapia sobre otra.

Los propios investigadores piden precaución y subrayan que de los datos no se puede concluir que la metformina prolongue directamente la vida. Se puede afirmar, sin embargo, que entre estas mujeres el inicio del tratamiento con metformina se asoció con una mayor probabilidad de llegar a una edad muy avanzada.

El futuro: el juicio de TAME sigue esperando

En esta línea de investigación también se enmarca el proyecto Targeting Aging with Metformin (TAME), un estudio que propone comprobar si la metformina puede retrasar la aparición de diversas patologías relacionadas con la edad en las personas mayores. Sin embargo, el juicio aún no ha comenzado por falta de fondos. Mientras tanto, sigue creciendo el debate científico en torno a las llamadas geroterapéuticas, fármacos capaces de actuar sobre los mecanismos del envejecimiento y no sólo sobre una sola enfermedad.

Si un medicamento económico, ya ampliamente utilizado y conocido, demostrara también un efecto sobre la longevidad, se abriría un escenario completamente nuevo en la prevención de enfermedades crónicas. Por ahora sigue siendo una pista prometedora, que invita a la cautela pero también a la curiosidad. Porque, a veces, las revoluciones científicas parten precisamente de lo que tenemos ante nuestros ojos desde hace años.