En el marco de la operación se incautaron en toda Italia casi 2,5 millones de litros de vino con denominación de origen DOP e IGPVino Mentitum”, realizado por la Unidad de Bienes y Servicios Especiales de la Guardia di Finanza junto con la ICQRF, la Inspección Central para la protección de la calidad y la represión del fraude en los productos agroalimentarios.
La investigación, iniciada en 2024, se centró en el fraude en la cadena de suministro del vino, con especial atención a las afirmaciones falsas de denominaciones de origen protegidas e indicaciones geográficas protegidas.
Según se desprende de los controles, algunos lotes de vino fueron declarados pertenecientes a denominaciones específicas sin respetar las especificaciones de producción.
En otros casos, sin embargo, los productos se obtuvieron con uvas o mostos inadecuados, o fueron registrados como vinos con denominación aunque no cumplían los requisitos. Prácticas que distorsionan el mercado y engañan a los consumidores, además de perjudicar a los productores que operan correctamente.
Los controles cubrieron varios pasos de la cadena de suministro, desde la producción hasta la comercialización, incluyendo también controles de la trazabilidad y documentación de los lotes de vino. Las actuaciones de inspección, realizadas en todo el territorio nacional, dieron lugar a la incautación de vino por un valor total de más de 4 millones de euros. El balance de la operación habla de: 24 personas denunciadas ante las autoridades administrativas; 59 infracciones administrativas impugnadas; 11 advertencias por irregularidades subsanables; unos ingresos mínimos estimados de más de 410 mil euros en multas
Durante los controles también surgieron numerosas inconsistencias entre las existencias reales y las registradas en el Sistema Nacional de Información Agrícola (SIAN), herramienta utilizada para monitorear y rastrear la producción de vino.
No sólo fraude alimentario
La operación también reveló otros perfiles irregulares. En particular, se constató lo siguiente:
Un panorama que muestra cómo el fraude en el sector agroalimentario también puede estar entrelazado con la evasión fiscal y las irregularidades laborales.
El vino es uno de los símbolos más reconocidos del Made in Italy agroalimentario y por eso las denominaciones DOP e IGP representan una herramienta fundamental para garantizar la calidad, el origen y la transparencia. El fraude, por otra parte, corre el riesgo de socavar la confianza de los consumidores y comprometer el trabajo de los productores honestos.