Los conocemos sobre todo por sartenes antiadherentes y tejidos impermeables. Pero pocos saben que las PFAS también se encuentran en numerosos fármacos. Se trata de las llamadas “sustancias químicas eternas”, compuestos muy resistentes que no se degradan fácilmente en el medio ambiente y que en los últimos años han acabado en el centro de una creciente alarma medioambiental y sanitaria.
Ahora, un estudio realizado en Alemania, y dado a conocer a través de una investigación de los servicios públicos NDR y WDR, pone en duda una idea hasta ahora muy extendida: su presunta indispensabilidad en el sector farmacéutico. Según los datos recogidos, en muchos casos ya existen soluciones alternativas libres de PFAS.
El trabajo, realizado por el Instituto Farmacéutico de la Universidad de Friburgo en colaboración con la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente (UBA), analizó más de 100 ingredientes activos que contienen PFAS y al final los resultados fueron claros. Como explica uno de los autores implicados, el investigador Michael Müller:
Ya tenemos alternativas para la gran mayoría de medicamentos.
Más específicamente, Hay alternativas libres de PFAS disponibles para 97 de los 111 principios activos analizadosya en el mercado o en fase avanzada de autorización. Un hecho que también lo confirma el análisis del mercado alemán: entre los aproximadamente 70 medicamentos que contienen PFAS actualmente autorizados, 61 ya cuentan con una opción de reemplazo libre de estas sustancias.
Por qué se utilizan PFAS en medicamentos
Los PFAS se utilizan en diversos sectores industriales porque dan estabilidad a las moléculas, mejoran su resistencia y pueden aumentar su vida útil. En el sector farmacéutico se encuentran en antibióticos, antidepresivos, medicamentos oncológicos e inhaladores para el asma.
Sin embargo, su uso es muy controvertido ya que estas sustancias no se degradan fácilmente y pueden acumularse en el medio ambiente durante largos períodos.
Uno de los aspectos más críticos resaltados por los investigadores se refiere a los productos de degradación. De hecho, una parte importante de los principios activos analizados puede generar ácido trifluoroacético (AGT), una sustancia extremadamente persistente que se dispersa fácilmente en agua.
Como señala uno de los investigadores implicados, el problema no sólo se refiere al efecto inmediato de los fármacos, sino también a lo que sucede después de su degradación: algunos compuestos pueden permanecer en el medio ambiente mucho más tiempo de lo que se pensaba.
La reciente clasificación de los TFA por parte de las autoridades alemanas como una sustancia con posibles efectos sobre la reproducción también ha aumentado la atención sobre el tema.
La respuesta de la industria farmacéutica
Una posición más cautelosa proviene del sector industrial. Las empresas señalan que reemplazar las PFAS no siempre es sencillo, especialmente en medicamentos que ya han sido desarrollados y aprobados.
Hannes Hönemann, portavoz de Pharma Deutschland, una gran asociación de empresas medianas y globales que producen principalmente medicamentos, explicó que:
Los riesgos ambientales son importantes, pero sostenemos que, ante todo, el fármaco debe ser eficaz. Reemplazar y reducir las PFAS es mucho más difícil en nuestro contexto que eliminarlas del champú para el cabello.
Según esta visión, la transición hacia formulaciones libres de PFAS es posible, pero compleja.
La posición de los expertos implicados en el estudio de la agencia medioambiental alemana es más clara. Para los investigadores, el principal problema no es sólo técnico, sino también regulatorio: hoy, de hecho, la evaluación de los medicamentos privilegia la eficacia terapéutica sobre el impacto ambiental.
El panorama que surge es ciertamente complejo. Por un lado, las investigaciones muestran que ya existen muchas alternativas o que están a punto de comercializarse. Por otro lado, la transición no es inmediata y requiere una evaluación caso por caso.
También hay un punto que todavía está poco explorado: la contribución global de los medicamentos a la propagación ambiental de las PFAS y sus derivados.
La Unión Europea lleva tiempo trabajando en una posible restricción más amplia de las PFAS, un grupo que incluye miles de sustancias diferentes. Sin embargo, el sector farmacéutico podría quedar parcialmente excluido o sujeto a reglas diferentes, precisamente porque el equilibrio entre la salud pública y el impacto ambiental es delicado.