Un nuevo trabajo publicado en BMJ Nutrición Prevención y Salud reaviva la comparación entre la dieta vegana y la dieta mediterránea, desviando la atención hacia un doble objetivo: salud metabólica e impacto ambiental. La investigación, realizada por expertos del Comité de Médicos por una Medicina Responsable, muestra diferencias significativas entre los dos modelos dietéticos. Según los datos, seguir una dieta vegana baja en grasas podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos hasta en un 57%, casi el triple del aproximadamente 20% observado con la dieta mediterránea.
El método de investigación: 62 adultos y 16 semanas de dieta controlada.
En el estudio participaron 62 adultos con sobrepeso sometidos a una dieta cruzada. Los participantes siguieron una dieta vegana a base de frutas, verduras, cereales y legumbres durante 16 semanas, y una dieta mediterránea durante otras 16 semanas. Luego, los investigadores compararon los datos alimentarios con bases de datos ambientales internacionales para estimar el impacto general de los dos modelos a lo largo de toda la cadena de producción, desde el cultivo hasta el transporte. Otro dato relevante se refiere a la demanda energética acumulada, es decir, la energía necesaria para producir alimentos: en la dieta vegana hay una reducción del 55%, frente a variaciones mucho menores en el otro régimen.
No sólo el medio ambiente: efectos sobre el metabolismo y el peso
Además del perfil medioambiental, la dieta vegana también mostró efectos importantes en el cuerpo de los participantes. Los resultados indican mejoras más marcadas en comparación con la dieta mediterránea en términos de peso corporal, sensibilidad a la insulina y colesterol. Según los autores, estos beneficios refuerzan la idea de que el mismo modelo dietético puede afectar simultáneamente la salud individual y la sostenibilidad global.
La convergencia entre salud y clima según investigadores
La investigadora Hana Kahleova subrayó que los resultados no son teóricos sino que se derivan de datos clínicos reales. El punto central del estudio es precisamente la superposición entre el bienestar humano y el impacto ambiental. “El modelo dietético que más protege la salud metabólica es también el más sostenible para el planeta” es la síntesis que surgió del trabajo científico, que destaca cómo la elección de alimentos puede tener efectos rápidos y mensurables.
El papel de los productos animales en el impacto ambiental.
La mayoría de las diferencias observadas derivan de la eliminación de alimentos de origen animal. De hecho, la carne, los lácteos y los huevos se encuentran entre los productos con mayor consumo de recursos y mayor impacto en términos de emisiones. Según los investigadores, es precisamente la eliminación de estos alimentos lo que determina el “cambio de escala” en las emisiones globales de la dieta vegana.
Una palanca inmediata contra las crisis climáticas y las enfermedades metabólicas
Uno de los aspectos más destacados del estudio es la velocidad del cambio. A diferencia de muchas políticas ambientales que toman años, los cambios en la dieta pueden adoptarse inmediatamente, con efectos visibles en unas semanas. Por eso los autores hablan de una solución “factible a gran escala”, que podría involucrar no sólo a los individuos sino también a los sistemas de salud y las políticas públicas.