La lista de jugadores convocados de Luca Banchi para las eliminatorias del Mundial de baloncesto de 2027 se abre con un nombre que pesa más que los demás: Achille Polonara. No por una canasta decisiva, ni por una actuación épica, sino por un gesto que le habla al corazón. El extremo de Las Marcas no podrá estar en el terreno de juego y nadie sabe cuándo (o si) podrá volver a jugar, pero el técnico ha decidido que seguirá siendo el capitán del equipo. Una elección que suena a abrazo colectivo, una postura clara: Polonara está ahí, aunque su físico actual le impone distancias que nunca habría imaginado.
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Un capitán que lucha fuera de la cancha
Después del diagnóstico de leucemia mieloide aguda, Achille enfrentó un complejo ciclo de quimioterapia que culminó con un trasplante de médula ósea. Aquí, sin embargo, algo salió mal: un coágulo de sangre había privado al cerebro de oxígeno. Su historia fue contada en un intenso reportaje por las hienasen el que el deportista recordó sin filtros los días más duros en los que acabó en coma y le dijeron que el 90% de las veces moriría.
Al despertar, la situación seguía siendo crítica: compromisos neurológicos, dificultad para hablar, incógnitas sobre algún daño permanente. Hoy Polonara se enfrenta a una rehabilitación difícil, con avances irregulares y períodos de profundo cansancio. La movilidad aún no ha regresado del todo y los médicos piden precaución. En el reportaje televisivo, él mismo explicó que vive una especie de reconstrucción diaria, que incluye visitas, fisioterapia y una vuelta paulatina a la vida fuera del hospital.
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Polonara sigue siendo el alma del Italbasket, a pesar de todo
Pero precisamente por eso la convocatoria cobra un valor especial: no es sólo un trámite, es un reconocimiento humano incluso antes que deportivo. Confirmarlo como capitán, a pesar de saber que no podrá acompañar a sus compañeros en la previa al partido ni alzar la voz en un vestuario agitado, es un mensaje contundente. Una forma de decir que la pertenencia y el liderazgo no se miden en minutos jugados, sino en el peso de las historias y el valor del ejemplo.
Polonara sigue formando parte del Italbasket, aunque el parqué no es una opción por ahora. La federación no quiso excluirlo del grupo, a pesar de todo, y – sobre todo – darle moral en este nuevo desafío lejos de la canasta. Y este es un gesto que toca los hilos más íntimos de nuestro corazón para todos nosotros, entusiastas y no entusiastas.
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