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Cáncer de cerebro: se descubre una nueva estrategia para bloquear las células tumorales “in situ”

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha identificado un nuevo enfoque posible para combatir el glioblastoma, la forma más agresiva y común de tumor cerebral. En lugar de intentar matar directamente las células cancerosas, los investigadores han desarrollado un método para congelarlas en su lugar, evitando que se propaguen al tejido sano. La clave de esta innovadora estrategia reside en la alteración del entorno extracelular en el que se desarrolla el tumor, y no en la destrucción directa de las células.

En el centro del descubrimiento se encuentra el ácido hialurónico (HA), un polímero de azúcar presente de forma natural en el cerebro, que desempeña un papel estructural fundamental. Los resultados del estudio, publicados en la revista Ciencia abierta de la Royal Societyallanan el camino para un nuevo tipo de terapia para una enfermedad cuya tasa de supervivencia a cinco años sigue siendo lamentablemente baja: sólo el 15%.

A diferencia de los tratamientos tradicionales que tienen como objetivo destruir o envenenar las células tumorales, el grupo de investigación liderado por la química Melinda Duer decidió intervenir en el microambiente cerebral, modificando la matriz extracelular que rodea las células. Esta red gelatinosa, rica en ácido hialurónico, actúa como un andamio que sostiene el tejido cerebral y regula el movimiento celular.

En condiciones normales, el HA es flexible y adopta formas que activan receptores específicos en la superficie de las células tumorales, como el CD44, indicándoles que se muevan. Utilizando espectroscopía de resonancia magnética nuclear (RMN), los investigadores observaron que a bajas concentraciones, el HA se vuelve aún más flexible, logrando adaptarse perfectamente al receptor CD44 y activando mecanismos de invasión.

Pero cuando el ácido hialurónico se endurece químicamente mediante una técnica de reticulación que bloquea su movimiento, las células cancerosas se detienen. No mueren, pero dejan de invadir los tejidos circundantes, como explica Duer:

No teníamos que matar las células tumorales, sólo necesitábamos cambiar el entorno en el que se encontraban. Simplemente dejaron de intentar escapar.

Una respuesta a por qué el glioblastoma suele reaparecer después de la cirugía

Para probar la teoría, el equipo cultivó células de glioblastoma dentro de geles con diferentes concentraciones de ácido hialurónico. En geles más diluidos, donde el HA era más flexible, las células se activaban rápidamente, extendiendo unas extensiones llamadas invadopodios, que les permitían infiltrarse en el tejido. Por el contrario, en geles más densos y rígidos, las células permanecían inmóviles. Estaban vivos, pero en estado de quietud.

Este comportamiento también podría explicar la frecuente reaparición de tumores en los sitios donde se produjo la extirpación quirúrgica. Después de la cirugía, a menudo se produce edema postoperatorio, que diluye la matriz extracelular haciendo que el HA sea más flexible. Esto podría reactivar células tumorales previamente inactivas, facilitando su recuperación.

El gran avance se produjo con la introducción de una forma modificada de HA, llamada ácido hialurónico oxidado (oxHA). Incluso en ambientes diluidos, esta versión rígida del ácido impedía que las células se movieran, simulando un estado latente independientemente de la concentración. Según los autores, .

Una posible nueva terapia

Esta técnica supone un cambio de paradigma radical respecto a los tratamientos convencionales. En lugar de intentar atacar cada célula tumoral con medicamentos o radiación, actuamos sobre el contexto molecular externo, bloqueando las señales que permiten que las células se expandan.

Nadie antes había intentado cambiar el curso del cáncer modificando la matriz extracelular alrededor del tumor. Se trata del primer ejemplo de terapia en la que el tumor se “reprograma” actuando sobre su entorno.

Aunque el estudio aún se encuentra en una etapa preliminar y los estudios en humanos están muy lejos, los investigadores ven este enfoque como una alternativa prometedora para el tratamiento de tumores sólidos, particularmente aquellos como el glioblastoma, donde los medicamentos convencionales tienen poco efecto.

La gran ventaja de esta estrategia es que muchas veces es imposible en tumores sólidos.

Actualmente, el equipo está planificando pruebas para ver si endurecer el HA puede realmente prevenir la recurrencia después de la cirugía. También se están realizando investigaciones para comprender si otros tipos de tumores pueden responder positivamente a cambios similares en su matriz extracelular.

Los desafíos no faltan: será necesario encontrar métodos seguros y eficaces para administrar modificadores de HA en el cerebro, evitando efectos secundarios y garantizando la estabilidad en el tiempo.

Sin embargo, este descubrimiento abre una vía nueva y fascinante en la lucha contra el cáncer de cerebro, lo que sugiere que a veces basta con “sintonizar” el entorno molecular adecuado para apagar el motor de la enfermedad.

Las células cancerosas se comportan según su entorno. Cambiar su entorno puede significar cambiar su destino.