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Ciclosporiasis, el resumen de una epidemia sin precedentes: de las lechugas sospechosas a las primeras muertes

Semanas de actualizaciones, numerosos contagios, dos muertes y una cadena de suministro agrícola de rodillas al otro lado del país en comparación con los casos. Pocas veces una epidemia alimentaria ha tenido un arco narrativo tan largo e impredecible como la epidemia de ciclosporiasis que se ha extendido por Estados Unidos desde principios del verano.

Una epidemia sin rostro

Todo comienza a finales de junio, cuando los CDC informan de un brote multiestatal con un origen aún desconocido: cientos de casos concentrados en el Medio Oeste, con la sospecha, pero sin certeza, de que el culpable es un vegetal de hoja verde. El parásito es Cyclospora cayetanensistransmitida por agua o alimentos contaminados, capaz de provocar una diarrea acuosa persistente que los propios pacientes califican de “explosiva”.

La lechuga, luego el cambio radical

El primer punto de inflexión se produjo el 16 de julio: los CDC y la FDA identificaron la fuente como un único proveedor, Taylor Farms de México, que suministraba lechuga iceberg rallada a los restaurantes Taco Bell en Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental. A esa fecha, 1.644 personas estaban contagiadas, con 94 hospitalizaciones. Al día siguiente la empresa inicia la retirada voluntaria, aunque la certeza no dura mucho, ya que tres días después la FDA da media vuelta, admitiendo que la muestra de lechuga que dio positivo era en realidad un falso positivo. Sin embargo, el retiro sigue vigente, porque la convergencia de los datos epidemiológicos (no la prueba única) sigue apuntando a ese proveedor.

La epidemia se está extendiendo

El 24 de julio, la FDA actualiza el balance: de cinco estados a nueve, con la incorporación de Illinois, Kansas, Oklahoma y Pensilvania. Los casos relacionados con Taco Bell aumentan a 1.947, las hospitalizaciones a 98 y aún no se han registrado muertes. La agencia reitera que el falso positivo no influyó en las conclusiones de la investigación y advierte que el número está destinado a seguir creciendo: la confirmación de un caso puede tardar hasta seis semanas.

Las primeras muertes

El 3 de agosto llega una noticia que cambia el tono de la historia, con el estado de Michigan confirmando las dos primeras muertes vinculadas a la ciclosporiasis, ambas en pacientes con patologías previas agravadas por la deshidratación. Sólo en Michigan el número de víctimas asciende a 11.234 casos y 193 hospitalizaciones, una cifra que incluye toda la temporada epidémica en el estado, no sólo el brote relacionado con Taco Bell. La FDA especifica un detalle que complica la interpretación más inmediata: en ambos casos los síntomas habían aparecido antes del 17 de julio, fecha del retiro de Taylor Farms. A nivel nacional, los CDC cuentan 6.707 casos confirmados por laboratorio y más de 11.500 sospechosos, en una temporada descrita como “inusualmente grave” por los propios funcionarios de salud.

Los daños colaterales, a dos mil kilómetros de distancia

Un capítulo más de esta historia se aleja del Medio Oeste y llega a California, en el Valle de Salinas, la zona que abastece casi la mitad de la lechuga que se consume en Estados Unidos. En estas zonas, los agricultores destruyen los cultivos ya preparados porque los clientes, es decir, restaurantes y cadenas de supermercados, han reducido los pedidos hasta en un 30% por temor a un posible contagio, aunque nunca se ha relacionado ningún lote local con el parásito. El productor Larry Cox, por ejemplo, tuvo que destruir 300 mil libras de producto en una sola semana. Los datos confirman el desplome: los restaurantes Taco Bell perdieron aproximadamente un 21% de asistencia respecto a la media de los seis meses anteriores, mientras que las ventas de lechuga fresca cayeron un 8,7% en el mes comprendido entre mediados de junio y julio respecto al mismo periodo del año anterior.