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Dinamarca compensará a las mujeres inuit sometidas a anticonceptivos forzados (con espirales implantadas sin consentimiento)

Una página oscura de la historia del norte de Europa finalmente encuentra un reconocimiento económico parcial. El parlamento danés aprobó una ley que concede una indemnización de 300.000 coronas danesas (unos 40.000 euros) a cada una de las mujeres groenlandesas afectadas por esterilizaciones y anticonceptivos no consentidos.

La operación, conocida como Campaña de la Bobina Danesa, la lleva a cabo Copenhague desde los años 60 para contener el crecimiento demográfico de la población autóctona y reducir el gasto público en servicios sociales. El sistema sanitario, gestionado directamente por Dinamarca hasta 1992, aplicó la espiral intrauterina a más de 4.000 niñas y mujeres, principalmente de la etnia inuit. La práctica continuó incluso después de la transferencia de la asistencia sanitaria a las autoridades locales.

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La valiente batalla de Naja Lyberth

Naja Lyberth, psicóloga y activista groenlandesa, rompió el silencio sobre este drama. En 2017, Lyberth denunció públicamente que le habían implantado el dispositivo a la fuerza en 1976, cuando tenía solo 14 años, sin ningún consentimiento suyo ni de sus padres, tras un chequeo médico escolar de rutina.

Su testimonio abrió el camino a una verdadera batalla legal: en octubre de 2023, Naja Lyberth y otras 66 mujeres presentaron una demanda colectiva contra el gobierno danés, exigiendo una indemnización de 5,7 millones de euros por violaciones de derechos humanos. Luego, el caso adquirió relevancia internacional en 2022 gracias a la investigación periodística del podcast. Campañas en espiral producido por la emisora DR.

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Consecuencias para la salud y reacciones políticas.

Los dispositivos se colocaron en adolescentes, a menudo inconscientes, y provocaron consecuencias devastadoras: hemorragias internas, infecciones abdominales, dolores crónicos y embarazos ectópicos. Para muchas víctimas la única solución era una histerectomía, con extirpación del útero y pérdida permanente de la fertilidad. La drástica caída de la tasa de natalidad elevó la tasa de fertilidad de la isla de 7 hijos por mujer a 2,3 entre 1966 y 1974.

Recientemente, la Primera Ministra Mette Frederiksen emitió una disculpa oficial a Nuuk en nombre de Dinamarca. La aprobación de la medida contó con el apoyo de los diputados groenlandeses Naaja H. Nathanielsen y Qarsoq Høegh-Dam, mientras que el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, pidió la creación de una Comisión de Reconciliación Nacional, considerando que las compensaciones eran demasiado tardías.

La sombra de las violaciones de derechos humanos

Las conclusiones de dos comisiones de investigación independientes publicadas en Groenlandia confirman que la política de anticonceptivos forzosos constituye una clara violación de los derechos humanos. Sigue abierto el acalorado debate jurídico sobre la definición de genocidio, tesis apoyada en 2024 por el exjefe del gobierno groenlandés Múte Bourup Egede. Actualmente, 201 mujeres han presentado una solicitud formal de indemnización, pero las investigaciones continúan arrojando luz sobre una de las intervenciones de ingeniería demográfica más graves perpetradas en Europa en la segunda mitad del siglo XX.