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Huevos caducados, con moho y ratones: Informe revela el impactante trasfondo del “líquido mágico” destinado a restaurantes y pastelerías

Huevos líquidos destinados a postres, cremas, pastas frescas y productos industriales y granjas gigantes con más de un millón de gallinas. Con “La Frittata”, la investigación difundida en Report el 24 de mayo, Giulia Innocenzi vuelve a centrar la atención en el lado menos visible de la industria alimentaria: el de la producción intensiva de huevos.

El informe, firmado por el periodista que escribió el documental Alimentos con fines de lucrose centra sobre todo en el sistema que gira en torno a la transformación de los huevos en productos destinados a la restauración y la repostería.

En el centro de la investigación se encuentran las imágenes recogidas en la fábrica Eurovo de Occhiobello, en la provincia de Rovigo. Según informó Report, la emisión habría llegado a poseer material exclusivo vinculado a una denuncia presentada por 58 trabajadores. Aquí, en esta planta, se prepara el llamado huevo líquido, que se envía a pastelerías, restaurantes y a la industria alimentaria en general. Pero las condiciones de los huevos que se tratan son pésimas: sucios, llenos de excrementos de gallina y sangre.

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investigación del informe

El corazón más duro de la investigación de Report es sin duda el que se sitúa en la fábrica de Occhiobello, que entre otras cosas es uno de los principales centros italianos de transformación industrial de huevos. Es aquí donde, según nos contó Giulia Innocenzi, se concentran los testimonios y materiales recogidos por la emisora ​​a través de documentos internos, vídeos exclusivos y denuncias de decenas de trabajadores.

Entre los pasajes más discutidos se encuentran referencias a huevos con rastros de moho, productos caducados que presuntamente habrían sido reetiquetados, anomalías en la gestión de materias primas y dudas sobre los controles internos relacionados con productos destinados a la cadena alimentaria industrial.

Sucedió que había productos que habían caducado hacía cuatro o cinco días, dice uno de los trabajadores entrevistados. Fue un cambio que ocurrió todos los días.

Un panorama que, de confirmarse, abriría enormes interrogantes no sólo sobre la seguridad alimentaria, sino también sobre el funcionamiento de una cadena de suministro a menudo invisible para los consumidores. Porque los huevos líquidos industriales casi nunca acaban directamente en nuestras mesas: se utilizan como ingredientes de productos envasados, postres industriales, cremas, pasta fresca, mayonesas y preparados destinados a la gran distribución y restauración.

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Y este es precisamente uno de los aspectos más inquietantes que pone de relieve la investigación: el consumidor final apenas tiene herramientas para saber de dónde proceden realmente los huevos utilizados en los productos que compra cada día.

Una vez pelado y pasteurizado, el huevo líquido se destinaba a la industria alimentaria en general, pero en la fábrica, el huevo líquido caducado a menudo se devolvía a otro tanque, mezclándolo con otro producto saludable. Y no sólo eso: en su interior también acabaron trozos de guantes y gafas, e incluso lo que parecía un cadáver de pollo. Por no hablar de los ratones que deambulaban por la planta y luego acababan ahogados en el líquido.

La respuesta de Eurovo

Eurovo rechaza las quejas en una nota diciendo que ” siempre ha operado garantizando el pleno cumplimiento de los más rigurosos estándares de seguridad” y abogando por que cualquier producto que no cumpla con las normas se deseche periódicamente. Y nuevamente, entre otras cosas:

Cada año, Eurovo apoya auditorías continuas por parte de clientes, organismos de certificación y autoridades competentes, en parte sin previo aviso y planificadas. Cualquier desviación de los estándares esperados se aborda rápidamente mediante la activación de planes correctivos específicos.

Por último, el agua utilizada es depurada en fábrica y sometida a análisis periódicos, y la presencia de plástico, roedores o pájaros se considera no sólo inaceptable, sino también una posibilidad remota, atribuible casi con certeza a sabotajes voluntarios destinados a dañar la empresa y la marca. Sin embargo, una contaminación de este tipo provocaría inmediatamente graves problemas técnicos en los sistemas y productos y, en consecuencia, generaría quejas por parte de los clientes.

En algunos casos es posible reutilizar el producto (sólo si siempre ha estado bajo control de la empresa,
existe evidencia documental de las condiciones de almacenamiento, el riesgo microbiológico fue
evaluados de acuerdo con el procedimiento establecido en el plan HACCP). En el caso de rendimientos del mercado, si
estas se encuentren dentro de las condiciones anteriormente expuestas, el producto podrá ser reutilizado; En el
si al menos uno de ellos no se respeta, se elimina según las normas
en vigor.

El otro gran tema: las megagranjas intensivas

Pero “Magic Liquid” no se trata sólo de seguridad alimentaria. El otro gran tema de la investigación se refiere al modelo de producción de agricultura intensiva.

Según informa Report, entre los proveedores de Eurovo también estaría Fattorie Menesello, la granja de Simone Menesello, presidente de la Confagricoltura avícola. La misma granja ya había sido objeto de investigaciones anteriores de Giulia Innocenzi, que habían revelado condiciones muy críticas en el interior de las estructuras.

Se habla de una planta que podría albergar hasta 1,3 millones de gallinas ponedoras en la zona de Lozzo Atestino, en la provincia de Padua: más de 600 animales por habitante. Las imágenes publicadas en el pasado mostraban cadáveres abandonados en jaulas junto a animales vivos, montones de pollos muertos en los pasillos y huevos manchados de sangre y heces.

Sin embargo, controles posteriores de las autoridades encontraron un número limitado de anomalías en comparación con lo que se muestra en las imágenes difundidas por las investigaciones periodísticas.

Sin embargo, el debate sobre el modelo de agricultura intensiva sigue abierto, cada vez más controvertido por su impacto ambiental y sanitario. Hay enormes temas sobre la mesa: emisiones, gestión de residuos, consumo de tierra, bienestar animal y riesgo epidemiológico. Un tema que se ha vuelto aún más central tras las epidemias de gripe aviar que han afectado a varias granjas europeas en los últimos años y han provocado el sacrificio de millones de animales.

Y este es probablemente precisamente el punto más importante que plantea el Informe: el verdadero coste de los huevos baratos no se mide sólo en el precio final pagado en el supermercado, sino también en las consecuencias medioambientales, sanitarias y sociales de un sistema de producción cada vez más orientado hacia la maximización industrial.