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Lesiones de la médula espinal: 4 pacientes pueden volver a caminar gracias a una técnica innovadora totalmente italiana

Extienden un poco el torso, unos nueve grados de media, y la pierna pasa de la extensión con carga a la flexión necesaria para avanzar. Así, cuatro personas con una lesión medular torácica crónica y funcionalmente completa pudieron ponerse de pie y caminar con un andador, tras la implantación de un estimulador epidural y cuatro meses de rehabilitación intensiva.

El resultado proviene de un estudio publicado en la revista. Medicinafirmado por investigadores del laboratorio MINE, Neuroprótesis Modulares Implantablesnacido de la colaboración entre la Universidad Vita-Salute San Raffaele, el Hospital IRCCS San Raffaele de Milán y la Scuola Superiore Sant’Anna de Pisa. Lo interesante es también lo que falta: ningún implante cerebral, ningún sensor externo que decida cuándo dar el paso y ningún algoritmo llamado a decodificar una señal cerebral.

El tronco se convierte en el mando del estimulador.

La estimulación eléctrica epidural de la médula espinal puede provocar diferentes respuestas motoras dependiendo de cuánta estimulación llegue a las estructuras nerviosas. En cierto nivel prevalece la extensión de la pierna, útil para permanecer de pie; al aumentar el efecto de la estimulación, aparece una flexión coordinada de cadera, rodilla y tobillo que permite adelantar la extremidad.

Los investigadores descubrieron que la misma transición puede ser provocada por el paciente mediante una ligera extensión voluntaria del tronco, sin cambiar la configuración del estimulador cada vez. Llamaron al mecanismo control mediado por troncalcontrol mediado por troncal.

La hipótesis es bastante concreta: mover ligeramente el torso cambia temporalmente la posición relativa entre las estructuras nerviosas y los electrodos, modificando así el efecto de la corriente. El tronco se convierte en una especie de palanca biológica entre la intención y la estimulación. Como resumió el bioingeniero Silvestro Micera,

El propio cuerpo pasa a formar parte de la interfaz de control.

Además, el dispositivo utilizado es un estimulador de la médula espinal ya disponible en el mercado. La novedad reside sobre todo en la forma en que se explota y en el proceso de rehabilitación que se construye en torno a la estimulación. Hardware relativamente común, uso decididamente menos común.

Uno de los participantes recorrió 132 metros sin detenerse

Después de cuatro meses de rehabilitación intensiva, los cuatro participantes pudieron caminar con un andador sin asistencia manual ni sistemas de soporte de peso corporal. La puntuación WISCI II, una escala utilizada para evaluar la capacidad para caminar en personas con lesión de la médula espinal, pasó de 0 a 9 para todos.

Uno de los cuatro recorrió 132 metros en 42 minutos de caminata continua. Todos lograron moverse incluso en curvas, pendientes y superficies exteriores irregulares. Tres participantes también lograron la capacidad de ponerse de pie apoyados en el andador con una sola mano, dejando la otra libre para algunas actividades diarias.

Son resultados mucho más concretos que algunos pasos obtenidos en el laboratorio. Pero detrás hay meses de trabajo. Como señala Sandro Iannaccone, director del Departamento de Rehabilitación de Trastornos Neurológicos Cognitivo-Motores de San Raffaele, la estimulación estuvo acompañada de un programa “intensivo, progresivo e individualizado”, diseñado para transformar las respuestas evocadas por el dispositivo en habilidades utilizables en la vida real.

Caminar todavía depende de la estimulación.

Aquí se necesita una distinción importante. Ninguno de los cuatro participantes recuperó la capacidad de contraer voluntariamente los músculos de las piernas durante la prueba. Las lesiones eran traumáticas, situadas entre T4 y T7 y clasificadas AIS A o B, por lo tanto funcionalmente completas a nivel motor: en el momento de la implantación no era visible ninguna contracción voluntaria de los miembros inferiores.

La estimulación eléctrica continúa produciendo movimiento. En cambio, el paciente utiliza una función voluntaria que permanece disponible, el movimiento del tronco, para modular esa estimulación y contribuir directamente a la construcción del paso.

También es lo que distingue este trabajo de hallazgos anteriores del mismo grupo. Desde 2023, el MINE Lab ya estudiaba la estimulación epidural en personas con lesiones incompletas de la médula espinal, en quienes permanecían algunas habilidades motoras voluntarias. En los cuatro pacientes descritos ahora esa posibilidad estaba ausente en las extremidades inferiores.

Cuatro pacientes y un resultado que vale mucho más que el número

Son cuatro personas, por lo que se necesitarán estudios más amplios para comprender en qué medida se puede extender esta técnica a otros pacientes. El tamaño de la muestra, sin embargo, no desinfla lo sucedido: los cuatro partían de una lesión crónica y funcionalmente completa de la médula espinal torácica, sin ninguna capacidad para contraer voluntariamente los músculos de las piernas. Después del implante y cuatro meses de rehabilitación intensiva, todos pudieron ponerse de pie y caminar con un andador.

También hay un detalle que hace especialmente interesante este camino. El estimulador utilizado ya existe en el mercado y el sistema no requiere implantes en el cerebro, sensores externos ni algoritmos que decodifiquen la actividad cerebral. La orden proviene de un movimiento que los pacientes aún pueden realizar voluntariamente: una ligera extensión del tronco. El cuerpo, literalmente, entra en el circuito.

La técnica aún es experimental y requiere cirugía, programación de estimuladores y un proceso de rehabilitación muy intenso. Es el siguiente paso en la investigación, no una razón para frenar las noticias. Para cuatro personas que no controlaban voluntariamente sus miembros inferiores, ese pequeño movimiento del torso se convirtió en la forma de volver a construir un paso.