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No sólo las madres, los nuevos padres también pueden sufrir depresión posparto (pero poco se habla de ello)

Irascibilidad, desapego emocional, dificultad para concentrarse y síntomas similares, cosas que, en los nuevos padres, se interpretan más a menudo como una reacción transitoria al cansancio o a la necesidad de adaptarse a nuevos equilibrios cuando nace un bebé.

Y, sin embargo, hay una cosa que no se tiene en cuenta: incluso aquellos que acaban de ser padres pueden experimentar la vieja depresión posparto, que durante siglos se ha atribuido única y exclusivamente a las nuevas madres, dando lugar, además, a auténticas lagunas científicas.

Sin embargo, en los últimos años las investigaciones han comenzado a mirar en todas direcciones y un estudio reciente también intentó evaluar todos los casos en los que el riesgo de depresión posparto para los padres puede aumentar.

el estudio

El estudio publicado elRevista Americana de Medicina Preventiva analizó a más de 17 mil parejas siguiendo la evolución de la salud mental en los 12 meses posteriores al parto. Los resultados muestran que la depresión posparto afecta con menos frecuencia a los padres que a las madres, pero no es en modo alguno un fenómeno marginal. En la muestra examinada, se registraron 326 casos entre los padres (1,7%) frente a 1.731 entre las madres (8,9%).

El dato más significativo, sin embargo, se refiere a la dinámica de la pareja. El riesgo para los nuevos padres aumenta cuando la madre también recibe un diagnóstico: pasa del 1,6% al 3%. Una señal que indica cómo la vulnerabilidad emocional en el posparto no es individual, sino compartida.

Al analizar los datos con modelos estadísticos, los investigadores observaron que la depresión materna se asociaba con un 81% más de riesgo en los padres. Pero esta relación se manifiesta sobre todo cuando se trata de una “nueva” depresión materna sin precedentes. Por tanto, es precisamente el período posterior al nacimiento el que representa una fase delicada para ambos padres, en la que el estrés, los cambios y las nuevas responsabilidades pueden poner a prueba el equilibrio psicológico de la pareja.

Síntomas menos visibles (pero no menos reales)

Uno de los aspectos más críticos es que la depresión posparto en los padres muchas veces pasa desapercibida. No necesariamente se manifiesta con una tristeza evidente o un estado de ánimo decaído, sino con signos más sutiles:

A ellos se suman problemas de sueño, dificultad para concentrarse y, en algunos casos, conductas evitativas o mayor impulsividad. Síntomas que rara vez se relacionan con un trastorno depresivo y que contribuyen a que el fenómeno sea aún más invisible.

Pero las consecuencias no terminan en los padres. Cada vez más estudios destacan los efectos de la depresión paterna en el desarrollo de los niños, incluida una menor participación en el cuidado diario, dificultades en la conexión emocional y, con el tiempo, un mayor riesgo de problemas emocionales y de comportamiento en los niños, como hiperactividad o dificultades en las relaciones.

Estos efectos tienden a ser más pronunciados cuando la angustia pasa desapercibida durante los primeros meses de vida del niño. Y aquí surge otra cuestión crucial: los padres piden menos ayuda y rara vez participan en los procesos de detección después del nacimiento. Además, muchas herramientas de diagnóstico se han basado en los síntomas maternos, lo que hace más difícil identificar las manifestaciones masculinas típicas. ¿El resultado? Una parte importante de los casos sigue sin denunciarse. Sin embargo, ahora está claro que hablar sobre la depresión posparto incluyendo a los padres es un paso necesario para construir un sistema de apoyo más equitativo y verdaderamente eficaz para toda la familia.