Pierde peso, aumenta masa muscular, recuperate más rápido después del entrenamiento, duerme mejor, contrarresta el envejecimiento de la piel. En las redes sociales, los péptidos se presentan ahora como la nueva frontera del bienestar, a menudo con promesas que parecen demasiado buenas para ser verdad.
El problema es que detrás de esta palabra se esconde un universo mucho más complejo. Algunos péptidos se utilizan en medicina desde hace años, otros son objeto de investigación, mientras que los que se venden online como productos para perder peso, mejorar el rendimiento u obtener efectos antienvejecimiento pueden no estar autorizados, no estar suficientemente estudiados y tener una composición incierta. Y cuando se compran online y luego se inyectan sin supervisión médica, los riesgos aumentan aún más.
La alarma también llega desde Francia, donde la ANSM, la Agencia Nacional para la Seguridad de los Medicamentos y Productos Sanitarios, ha intensificado los controles contra la venta ilegal de estos productos. En julio, la agencia adoptó nuevas medidas de policía sanitaria contra los sitios que vendían y publicitaban sustancias que también se presentan como agonistas del GLP-1.
¿Qué son realmente los péptidos?
Antes que nada debemos aclarar. Un péptido no es una sustancia específica, sino una pequeña cadena de aminoácidos, los mismos componentes fundamentales de las proteínas. En el organismo estas moléculas pueden realizar funciones muy diferentes y participar en numerosos procesos biológicos.
De hecho, algunos péptidos desempeñan un papel importante en la medicina. Este es el caso, por ejemplo, de la insulina, mientras que otros fármacos utilizados en el tratamiento de la diabetes y la obesidad pertenecen a la familia de los péptidos o se basan en moléculas peptídicas. Sin embargo, el hecho de que existan péptidos eficaces y seguros no significa que cualquier producto vendido con la palabra “péptido” sea igualmente seguro.
Precisamente esta distinción corre el riesgo de perderse en las redes sociales, donde BPC-157, TB-500, GHK-Cu, retatrutida y otras sustancias a menudo se agrupan bajo la misma etiqueta y se presentan como herramientas para mejorar el cuerpo o frenar el envejecimiento.
La nueva moda en las redes sociales
El fenómeno encaja perfectamente en una tendencia peligrosa pero ya muy sólida en las redes sociales: la de encontrar una sustancia capaz de modificar rápidamente el organismo, mejorar el rendimiento o corregir una imperfección sin pasar necesariamente por un procedimiento médico.
Así sus péptidos se asocian con la pérdida de peso, aumento de masa muscular, recuperación física, calidad del sueño, piel más joven e incluso tratamiento del acné.
El formato contribuye a hacer que el fenómeno sea particularmente insidioso: muchos productos se venden en frascos o en plumas inyectables, con envases y métodos de uso que pueden hacer que parezcan medicamentos.
Pero el aspecto exterior no garantiza nada. La ANSM es muy clara en este punto: los llamados péptidos se compran a través de internet, redes sociales o circuitos informales y se venden como drogas. Su composición puede ser incierta y su uso puede provocar incluso graves problemas de salud.
Péptidos para bajar de peso
Una de las razones por las que esta tendencia está creciendo exponencialmente es probablemente el éxito de los fármacos utilizados contra la obesidad y la diabetes, en particular los que actúan sobre las vías del GLP-1. Pero existe una diferencia fundamental entre un medicamento autorizado y una sustancia comprada online.
La semaglutida y la tirzepatida, por ejemplo, son ingredientes activos utilizados en medicamentos sometidos a un proceso regulatorio. El producto adquirido en un sitio web, sin embargo, puede carecer de las mismas garantías de calidad, control de producción, dosificación y trazabilidad.
Aún más delicada es la situación de la retatrutida, una molécula aún en fase de desarrollo clínico. La ANSM lo ha incluido entre los productos vendidos ilegalmente en línea y presentados a los consumidores con fines adelgazantes.
Cuando un producto se adquiere a través del circuito medicinal normal, existen controles de producción, calidad, composición y almacenamiento. Con un producto adquirido online fuera de los canales oficiales estas garantías se pueden perder.
Según la ANSM, el producto puede contener impurezas, una sustancia diferente a la declarada o incluso no contener el ingrediente activo esperado. A esto se suma el riesgo específico vinculado a la inyección: una sustancia de composición incierta se introduce directamente en el organismo, con posibilidad de provocar infecciones o reacciones alérgicas.
Y no es sólo un riesgo teórico. La agencia francesa ha recibido varios informes de eventos adversos tras el uso de estos productos fraudulentos, y algunas personas han requerido hospitalización. Los problemas informados incluyen náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, pérdida significativa de apetito, deshidratación, cansancio intenso, mareos, problemas hepáticos, infecciones en el lugar de la inyección y reacciones alérgicas graves.
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No compre en línea o sin el consejo de un médico
La recomendación es sencilla: si un péptido tiene acción farmacológica y se propone para adelgazar, modificar la composición corporal u obtener otros efectos en el organismo, no debe tratarse como un suplemento normal y corriente de comprar online.
La ANSM recomienda no comprar péptidos en Internet, en las redes sociales o a través de conocidos y no inyectarse productos que no hayan sido recetados por un médico y adquiridos en una farmacia. La agencia también invita a tener cuidado con los envases que contengan frases como “Sólo para uso en investigación”, “Reservado para investigación” o “No para uso humano”.
Incluso en Italia se aplica un principio muy simple: la presencia de un producto en la web no significa que esté autorizado o sea seguro. E incluso para los complementos alimenticios, el Ministerio de Salud especifica que la simple notificación de un producto no constituye autorización de comercialización ni certificación de su conformidad.
Por eso, ante la promesa de perder peso rápidamente u obtener un cuerpo más tonificado gracias a los péptidos, la pregunta a hacerse no debe ser “¿obras?“, pero antes de eso: “¿Qué hay realmente dentro y quién ha verificado su seguridad?Y es una cuestión que ningún influencer puede sustituir con un código de descuento.