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Prohibición de caza por senderos propuesta en Inglaterra y Gales

El gobierno del Reino Unido ha establecido planes para prohibir la caza en senderos en Inglaterra y Gales y ha abierto una consulta sobre cómo se implementaría el cambio en la ley. La medida sigue un compromiso manifiesto y se presenta como parte de un programa más amplio de reforma del bienestar animal.

¿Qué es la caza de senderos?

La caza por senderos implica dejar un rastro, generalmente derivado de materiales animales, para que lo sigan los perros, y los participantes siguen la ruta a pie o a caballo. Se estableció después de que la Ley de Caza de 2004 prohibiera la mayoría de las formas de cazar mamíferos salvajes con perros.

Los partidarios sostienen que la caza en senderos es una actividad rural legal que permite que continúen las prácticas tradicionales sin dañar la vida silvestre. Sin embargo, los críticos han argumentado durante mucho tiempo que puede desdibujar la línea entre la caza legal e ilegal, y han surgido preocupaciones sobre la aplicación y la intención.

Ali Plummer, Director de Políticas y Defensa de Wildlife and Countryside Link, dice:

“Poner fin a la caza en senderos es un gran paso hacia un campo más justo, con leyes sólidas que garanticen que la vida silvestre no sea marginada. Durante demasiado tiempo, la caza en senderos ha operado en una zona gris que ha permitido que la caza ilegal persista con un nombre diferente. Si la Ley de Caza quiere significar algo en la práctica, debemos cerrar las lagunas jurídicas, eliminar las exenciones e introducir sanciones más severas para quienes infringen la ley.

“Pero se trata de algo más que la aplicación de la ley: se trata del tipo de paisaje que queremos ver. La vida silvestre debería poder recuperarse sin perturbaciones innecesarias, y la tierra debería gestionarse de manera que apoye la naturaleza, no la socave. Una prohibición clara enviaría una fuerte señal de que los delitos contra la vida silvestre no serán tolerados y que la recuperación de la naturaleza es una prioridad nacional.

“Ahora necesitamos que este compromiso vaya acompañado de recursos, seguimiento y aplicación adecuados para garantizar que la prohibición genere un cambio real sobre el terreno”.

Posición del Gobierno y Consulta

Según el gobierno, la prohibición propuesta tiene como objetivo eliminar la ambigüedad en el marco legal actual. El proceso de consulta recopilará opiniones de una amplia gama de partes interesadas, incluidos propietarios de tierras, comunidades rurales, grupos conservacionistas y el público en general.

Los ministros dicen que el objetivo es garantizar que la legislación sea clara, aplicable y alineada con los objetivos de bienestar animal. Se espera que a través de este proceso surjan detalles sobre cómo funcionaría la prohibición en la práctica, incluyendo cualquier acuerdo transitorio.

Contexto ambiental y de vida silvestre

Para quienes trabajan en ecología y conservación, el debate se sitúa dentro de una discusión más amplia sobre cómo se gestionan la tierra y la vida silvestre. Las prácticas de caza, legales o no, se cruzan con cuestiones como la alteración del hábitat, la protección de especies y las prioridades de uso de la tierra.

Vistas divergentes

Los grupos de bienestar animal en general han acogido con satisfacción la propuesta, considerándola un paso hacia protecciones más sólidas y una aplicación más clara. Mientras tanto, representantes de organizaciones campesinas y de caza han expresado su preocupación por las implicaciones para las tradiciones de larga data y los medios de vida rurales.

Se espera que estas diferentes perspectivas ocupen un lugar destacado en la consulta, lo que refleja un debate de larga data y a menudo polarizado.

¿Qué pasa después?

La caza en senderos ya está prohibida en Escocia según una legislación distinta, pero el marco legal difiere en Inglaterra y Gales. La consulta actual ayudará a dar forma a la política final, y probablemente se aprobará legislación una vez que se hayan revisado las respuestas.

A medida que se desarrolle el proceso, el resultado tendrá implicaciones no sólo para la legislación sobre bienestar animal, sino también para el equilibrio entre la vida silvestre, los paisajes y las prácticas rurales en Inglaterra y Gales en los próximos años.