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“Si quieres ser madre, congela tus óvulos”: la selección española financia la criopreservación (pero pide a las futbolistas que no paren)

Claro, sobre el papel es un paso adelante. La Federación Española de Fútbol (RFEF) prepara un acuerdo con una clínica de fertilidad (toh) para permitir a las jugadoras de la selección congelar sus óvulos.

Una posibilidad más, una protección más, una libertad más. Todo cierto. Sin embargo, es difícil no ver la paradoja detrás de esta iniciativa: si realmente quieres ser madre, congela tus óvulos ahora, para que puedas seguir corriendo, entrenando, jugando y produciendo resultados sin interrumpir tu carrera.

Porque, una vez más, en lugar de preguntarnos cómo hacer realmente compatible el deporte profesional con la maternidad, corremos el riesgo de pedir al cuerpo de las mujeres que se adapte a los tiempos del deporte y no al revés.

Tu cuerpo puede esperar, el campeonato no.

En definitiva, la RFEF ultima un acuerdo para ofrecer a las futbolistas de la Selección la posibilidad de acceder a programas de preservación de la fertilidad mediante la congelación de ovocitos. La iniciativa surge después de que algunas jugadoras expresaran abiertamente su temor de tener que elegir entre la maternidad y la carrera.

Entre ellos hay Alexia Putellasquien en una entrevista con El País planteó el problema en términos muy claros: durante los años decisivos de su vida deportiva, un futbolista utiliza su cuerpo para trabajar mientras su “tiempo biológico” sigue avanzando. Y en este punto algo tiembla, porque la solución que va tomando forma parece ser: .

Naturalmente, nadie obligará a una futbolista a congelar sus óvulos y tener esta posibilidad puede ser de un valor inestimable para quien lo desee. Pero sería ingenuo ignorar el contexto en el que se propone esta elección. Un mundo deportivo construido sobre calendarios apretados, actuaciones, contratos, convocatorias y muy poco espacio para todo lo que pueda interrumpir la máquina, incluido el embarazo.

Congelar tus óvulos no significa detener tu fertilidad

Por supuesto, porque congelar tus óvulos no significa congelar tu maternidad esperando tiempos mejores. La criopreservación puede aumentar las posibilidades reproductivas futuras, pero no garantiza el embarazo. La edad en el momento de la recogida, el número y la calidad de los ovocitos, las condiciones individuales y los resultados de las técnicas de procreación médicamente asistidas posteriores influyen en las posibilidades de éxito.

Por lo tanto, presentarlo como una especie de seguro biológico correría el riesgo de transformar una oportunidad médica en una falsa promesa. Por tanto, el problema de las futbolistas no es sólo Cuando se convierten en madres, pero ¿y si se convierten en madres mientras todavía están jugando?

Marta Perarnau, presidenta de FUTPRO, el sindicato de futbolistas profesionales españoles, subrayó cómo muchas deportistas posponen durante años la maternidad y cómo volver a la competición después de un embarazo sigue siendo extremadamente difícil. Faltan protocolos consolidados para la recuperación posparto, estudios suficientes sobre las necesidades específicas de las deportistas y caminos estandarizados que las acompañen en su regreso al más alto nivel.

En resumen: sabemos cómo conservar los óvulos en nitrógeno líquido, pero todavía nos cuesta construir un deporte capaz de acompañar normalmente a una mujer que ha tenido un hijo. En el tenis, en junio de 2025, la Asociación Femenina de Tenis (WTA) introdujo una forma de protección de la fertilidad que permite a las jugadoras ausentarse temporalmente de las competiciones para someterse, entre otras cosas, a la criopreservación de óvulos o embriones manteniendo al mismo tiempo una clasificación protegida a su regreso.

El debate, por tanto, no surge hoy y, entre otras cosas, ni siquiera concierne únicamente al deporte. Ya en 2014, grandes empresas tecnológicas como Apple fueron noticia al anunciar la posibilidad de financiar la congelación de óvulos para sus empleadas. Ya entonces la medida se presentó como una ampliación de la libertad de las mujeres. Pero la provocación sigue siendo válida hoy: ¿es realmente emancipatorio poder congelar los óvulos para trabajar más tiempo, o sería aún más emancipador poder tener un hijo sin temor a que la carrera se vea comprometida?

Las dos cosas no son mutuamente excluyentes. Ofrecer criopreservación puede ser una salvaguardia. Se vuelve problemático cuando esa posibilidad termina reemplazando todas las demás protecciones que aún faltan.