Respira de cierta manera, durante un momento preciso y con la intensidad correcta, puede alterar la actividad del cerebro de manera profunda, tanto que es generar un estado mental similar al causado por los psicodélicos. Esta no es una teoría alternativa, sino el resultado de la investigación científica realizada por la escuela de medicina Brighton y Sussex en el Reino Unido, que monitoreó las respuestas fisiológicas y neurológicas de aquellos que practican técnicas de respiración profundas y aceleradas, conocidas como Aliento.
Según el estudio, estas prácticas pueden cambiar el flujo sanguíneo cerebral, influyendo en las áreas relacionadas con las emociones, la memoria y la percepción corporal. Los participantes describieron sensaciones de intenso bien bien, reducción de la ansiedad y un sentido de “unidad” que la ciencia reconoce cada vez más en los contextos terapéuticos.
Los resultados del estudio
El equipo dirigido por la investigadora Amy Amla Kartar involucró a 42 participantes, algunos remotamente, otros en el laboratorio y otros aún sometidos a imágenes de resonancia magnética funcional. Las sesiones duraron entre 20 y 30 minutos e incluyeron el uso de música que variaba desde tonos relajantes hasta canciones más atractivas. La respiración fue rápida, controlada y continúa.
Durante las sesiones, se observó una caída significativa en el flujo sanguíneo a algunas áreas cerebrales involucradas en la percepción del cuerpo, en particular el opérculo izquierdo y la ínsula trasera. Al mismo tiempo, el flujo a áreas como la amígdala derecha y el hipocampo delantero, responsable de la elaboración de emociones y recuerdos, aumentó.
Estos cambios cerebrales son similares a los observados en personas que toman psilocibina, según estudios anteriores. Los participantes también mostraron una disminución en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un parámetro vinculado a la activación del sistema nervioso simpático. En la práctica, el cuerpo entró en un estado de activación controlada, pero sin molestias físicas.
Las sensaciones descritas fueron a una profunda relajación a una percepción de unidad y fusión, similar a lo que Sigmund Freud llamó “ilimitación oceánica”, una forma de conciencia alterada pero positiva.
La respiración podría convertirse en apoyo natural
El Dr. Alessandro Colossanti, quien coordinó la parte neurocientífica del estudio, subraya que el trabajo de respiración es una herramienta natural de neuromodulación o una práctica capaz de influir en la actividad del sistema nervioso de una manera no invasiva.
A lo largo del estudio, y muchos participantes informaron una sensación de alivio y bien emotivo. Este tipo de respiración, si se realiza de manera guiada y segura, podría representar una opción útil para aquellos que sufren ansiedad, estrés crónico o dificultad para manejar las emociones, alternativamente o apoyar caminos terapéuticos más estructurados.
Cabe señalar que la música por sí sola no puede producir los mismos efectos: es la unión entre la respiración acelerada y los sonidos evocadores lo que genera los cambios observados. Los autores recomiendan más estudios con grupos más grandes y controlados, para comprender mejor tanto los mecanismos involucrados como el papel de la música en la modulación de las emociones.