Un nuevo estudio de la Universidad de Padua se ha centrado en un efecto preocupante de las PFAS en la salud humana: la reducción de la respuesta inmune a las vacunas en los niños. La investigación, realizada por el equipo de los profesores Carlo Foresta y Francesco Cinetto junto con Luca De Toni y Andrea Di Nisio, finalmente aclara los mecanismos celulares a través de los cuales estos contaminantes comprometen el sistema inmunológico infantil.
¿Qué son las PFAS y por qué son tan peligrosas?
Las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas) son una familia de compuestos químicos utilizados desde los años 50 en numerosos productos industriales y de consumo: desde sartenes antiadherentes hasta tejidos impermeables, desde envases de alimentos hasta espumas contra incendios. Su principal característica es su extraordinaria resistencia a la degradación, lo que los hace prácticamente indestructibles en el medio ambiente y en el organismo humano. No es casualidad que se definan como “por siempre químicos“, sustancias eternas.
Esta persistencia los ha convertido en contaminantes ubicuos, y ahora los PFAS se encuentran en el agua, el suelo, el aire y la cadena alimentaria en todo el planeta. Una vez absorbidos por el cuerpo, se acumulan en la sangre y los órganos durante años, incluso décadas. Su presencia ha sido detectada en la sangre humana, incluida la de los niños desde el nacimiento hasta el cordón umbilical.
Los efectos sobre la salud documentados por la comunidad científica son múltiples y graves: daño hepático, alteraciones en el metabolismo de lípidos y carbohidratos, efectos sobre el sistema endocrino, aumento del riesgo de algunos tumores y, sobre todo, compromiso del sistema inmunológico, particularmente en los niños.
De todos los efectos de las PFAS sobre la salud, el que más consistentemente documentan las principales agencias sanitarias internacionales es el que afecta al sistema inmunológico infantil. Los estudios epidemiológicos realizados en los últimos años en el norte de Europa y Estados Unidos han puesto de relieve un fenómeno alarmante: los niños expuestos a niveles más altos de PFAS muestran concentraciones de anticuerpos significativamente más bajas después de las vacunaciones de rutina.
En pocas palabras, las vacunas funcionan peor en niños contaminados con estas sustancias. Se trata de un problema de salud de primordial importancia, porque socava la eficacia de la principal estrategia de prevención de enfermedades infecciosas en los niños.
Sin embargo, hasta ahora no se conocían los mecanismos biológicos que subyacen a este fenómeno. El estudio de Padua llena este vacío.
la investigacion
El equipo de la Universidad de Padua realizó un estudio de laboratorio analizando los linfocitos B, las células del sistema inmunológico responsables de la producción de anticuerpos. Las células procedían de siete donantes sanos que no habían estado expuestos previamente a las PFAS y fueron tratadas en condiciones controladas con PFOA (ácido perfluorooctanoico), uno de los compuestos más comunes y extendidos de la familia de las PFAS.
La investigación, que tuvo lugar entre junio de 2024 y octubre de 2025, reprodujo en laboratorio las condiciones de exposición que se dan en los organismos humanos, permitiendo observar directamente los efectos del PFOA sobre las células inmunes.
Los datos que surgieron son claros y preocupantes. Los linfocitos B expuestos al PFOA presentan tres alteraciones fundamentales: se activan con mayor dificultad, proliferan menos y maduran más lentamente que las células no expuestas. El resultado final es una reducción significativa en la producción de anticuerpos.
En particular, las investigaciones han documentado una disminución de entre el 30% y el 45% en la producción de inmunoglobulina G (IgG), los anticuerpos esenciales para la memoria inmune a largo plazo inducida por las vacunas infantiles. Son precisamente estas moléculas las que garantizan una protección duradera contra enfermedades como la difteria, el tétanos, el sarampión y muchas otras.
El dato más significativo es que esta reducción observada en laboratorio se corresponde perfectamente con la encontrada en estudios epidemiológicos sobre poblaciones de niños que viven en zonas con alta contaminación por PFAS, como algunas zonas del Véneto.
Este estudio finalmente aclara los mecanismos celulares que subyacen a las respuestas reducidas a las vacunas en niños expuestos a PFAS. – explica el profesor Carlo Foresta – El PFOA interfiere directamente con la maduración de los linfocitos B y reduce la producción de anticuerpos, en particular IgG. La reducción observada es comparable a la encontrada en estudios poblacionales y confirma que se trata de un riesgo real para la salud de los niños.
La investigación representa un aporte fundamental porque demuestra que el PFOA no se limita a estar presente en el organismo como un contaminante pasivo, sino que actúa activamente interfiriendo en procesos biológicos esenciales. Comprender estos mecanismos es el primer paso necesario para desarrollar estrategias efectivas de prevención y protección.
La presentación al Senado y perspectivas de futuro
Los resultados del estudio fueron presentados el 16 de diciembre de 2025 durante la mesa redonda “Exposición a PFAS y manifestaciones clínicas: estrategias de intervención en salud.“, en el Senado de la República con la participación de expertos científicos y representantes institucionales.
Comprender estos mecanismos es fundamental para fortalecer las estrategias de prevención y protección de la salud infantil – concluye Foresta.
La investigación de Padua aporta una pieza decisiva a la comprensión de una de las emergencias ambientales y sanitarias más graves de nuestro tiempo, recordándonos que los niños, con su sistema inmunológico en desarrollo, son los sujetos más vulnerables y que su protección debe ser una prioridad absoluta.