Santa Catarina
EMERGENCIAS: 911
PROTECCIÓN CIVIL: 81 8676.18.66
SEGURIDAD PÚBLICA: 81 8676.18.66
CIAC: 81 8676.17.17 / 81 8676.17.00

¿Es realmente segura la sucralosa? El nuevo dictamen de la EFSA sobre el edulcorante utilizado en productos light y sin azúcar

La EFSA ha publicado las conclusiones de su estudio sobre la sucralosa, el edulcorante E 955 presente en numerosos productos light y sin azúcar.

Todo partió de la petición de la industria alimentaria de ampliar el uso de este aditivo a productos de panadería como pan, galletas y tartas sin azúcar añadido. Sin embargo, la evaluación científica posterior reveló algo importante: expuesta a altas temperaturas durante períodos prolongados, la sucralosa puede sufrir una transformación química durante la cual el cloro que la compone migra y puede formar compuestos clorados.

Los efectos de estas sustancias en la salud humana aún se desconocen, y esta incertidumbre ha empujado a los expertos europeos a no dar luz verde.

¿Qué es la sucralosa y por qué es tan popular?

La sucralosa es un edulcorante sintético verdaderamente eficaz (es aproximadamente 600 veces más dulce que el azúcar), presente en muchos productos “cero azúcar” o reducidos en calorías: refrescos, yogures, caramelos envasados, chicles. En la Unión Europea está autorizado como aditivo alimentario y se puede encontrar en la etiqueta con la abreviatura E 955.

Hasta hace poco, la sucralosa se consideraba un ingrediente establecido entre los sustitutos del azúcar, pero la nueva revisión de la EFSA destaca incertidumbres relacionadas con su comportamiento cuando se expone a altas temperaturas.

El problema del calor

El riesgo identificado por la EFSA se refiere a dos niveles distintos. El primero es el industrial: algunos procesos de producción para los nuevos usos requeridos ya implican altas temperaturas, condiciones en las que la sucralosa puede descomponerse y formar compuestos clorados con efectos aún desconocidos. Sin embargo, este riesgo se puede gestionar con tratamientos térmicos cortos durante la producción.

El segundo nivel, sin embargo, es el que hizo imposible dar luz verde: si se autorizara la sucralosa en los productos de panadería, éstos acabarían en las cocinas domésticas, donde el calentamiento posterior, en el horno o en la sartén, se produce en condiciones imposibles de estandarizar. Temperaturas variables, diferentes tiempos de cocción, cantidades imprecisas de edulcorante: demasiados factores fuera de control para poder excluir la formación de esas mismas sustancias potencialmente nocivas.

Qué es “seguro” y qué no lo es

La EFSA confirmó que los usos actualmente autorizados de la sucralosa (en bebidas, en algunos postres preparados y en cucuruchos de helado) siguen siendo seguros y reiteró la dosis diaria aceptable de 15 mg por kilo de peso corporal. Pero recomendó que la Comisión Europea aborde la pregunta abierta: ¿qué hacer con la sucralosa en preparaciones caseras que requieren calor intenso, como freír u hornear?

Mientras tanto, el mensaje que se desprende de la reseña es prestar atención al uso de la sucralosa en la cocina, evitando agregarla a preparaciones caseras que requieran cocción a altas temperaturas.

Sin embargo, la sucralosa es una historia en ciernes. La Comisión Europea y los Estados miembros tendrán ahora que discutir cómo proceder a la luz de esta evaluación.