Para el pene ya existe un mapa nervioso detallado desde finales de los años 90. En el caso del clítoris, órgano extremadamente sensible y fundamental para el placer sexual femenino, se ha procedido de forma mucho más vacilante, con tablas imprecisas, descripciones precipitadas y un retraso que dice mucho de cómo la medicina ha mirado el cuerpo femenino. Ahora algo está realmente conmovedor: un grupo de investigación de la UMC de Ámsterdam ha publicado la primera reconstrucción 3D de alta resolución de la red nerviosa del clítoris en bioRxiv. El estudio sigue siendo una preimpresión, por lo que aún debe someterse a una revisión por pares, pero ya trae a la mesa una serie de detalles que los manuales habían dejado atrás.
Los autores trabajaron en dos pelvis femeninas donadas para la investigación después de la muerte, utilizando una técnica de imagen de rayos X sincrotrón capaz de ver estructuras diminutas con altísima precisión. Los escáneres revelan un órgano más complejo de lo que muchos textos han descrito hasta ahora. En el glande del clítoris aparecen cinco grandes troncos nerviosos, con diámetros entre 0,2 y 0,7 milímetros, y la ramificación continúa hacia el capuchón del clítoris y el monte de Venus. También entra en escena el nervio labial posterior, que inerva la zona alrededor del clítoris y las estructuras labiales.
Los atlas dejaron más de un detalle
La parte más interesante se refiere al nervio dorsal del clítoris, es decir, el principal nervio sensorial del órgano. Durante años se supuso que yendo hacia el glande este se iría adelgazando hasta perder fuerza. Las nuevas imágenes cuentan otra historia: el nervio llega hasta allí con una rama robusta, presente y viva. Es una corrección técnica sólo en apariencia. Cuando un atlas confunde el recorrido de un nervio, ese error se traslada al entrenamiento, a las explicaciones al paciente, a los gestos del operador.
Dentro de esta obra también hay un detalle que pesa casi tanto como los datos. Los mismos autores recuerdan que el clítoris permaneció durante mucho tiempo al margen de los grandes textos anatómicos y que, cuando entró en la 38ª edición del Anatomía de Grey Desde 1995, fue descrito de forma simplista como una versión pequeña del pene. A partir de entonces algo se movió, gracias también al trabajo de Helen O’Connell y otros grupos que desde 2005 reconstruyen mejor la anatomía del clítoris, pero aún faltaba un mapa nervioso en 3D de este nivel.
©BioRxiv
Al operar, unos pocos milímetros lo cambian todo.
Los autores escriben que esta reconstrucción puede tener un impacto inmediato en las cirugías realizadas alrededor de la vulva. Se hace referencia a la cirugía reconstructiva tras la mutilación genital femenina, la cirugía de afirmación de género y las operaciones oncológicas o reconstructivas en la región vulvar. Conocer mejor la red nerviosa supone reducir el riesgo de daños involuntarios y trabajar con márgenes menos ciegos en una zona donde unos pocos milímetros cuentan mucho.
En lo que respecta a la mutilación genital femenina, las cifras siguen siendo enormes. La Organización Mundial de la Salud habla de más de 230 millones de niñas y mujeres vivas hoy que han sufrido esta práctica en 30 países de África, Oriente Medio y Asia. La forma más común incluye la extirpación parcial o total del glande y del capuchón del clítoris. En este contexto, un mapa más preciso es ciertamente útil, porque ofrece mejores herramientas a quienes intentan reconstruir la función y la sensibilidad.
El trabajo también tiene un límite claro: las muestras estudiadas son dos y pertenecen a donantes en edad posmenopáusica. El camino está abierto, la meta está por delante. Los propios investigadores hablan de un punto de partida y quieren ampliar la muestra a diferentes edades. Con este mapa ya hay un camino a seguir: útil para la medicina, claro, pero también para cualquiera que tenga un cuerpo o cuide el de otra persona.