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El lado oscuro del analgésico más popular del mundo, que rápidamente puede resultar fatal

Hay medicamentos que tomamos sin pensar demasiado: dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares… un poco de paracetamol y listo, problema solucionado. Se encuentra entre los medicamentos más utilizados en el mundo y se vende en todas partes con nombres familiares como Tachipirina, Efferalgan, Tylenol o Panadol. Sin embargo, detrás de su tranquilizadora imagen de “ayuda diaria”, se esconde un efecto menos conocido.

Una investigación realizada en 2020 por la Universidad Estatal de Ohio y dirigida por el neurocientífico Baldwin Way destacó un fenómeno curioso: las personas que toman paracetamol tienden a percibir las situaciones de riesgo como menos peligrosas y, en consecuencia, se comportan de manera más impulsiva. En pocas palabras, la droga parece atenuar las emociones negativas relacionadas con el miedo al riesgo.

Camino explicado:

El paracetamol reduce la sensación de malestar al evaluar actividades potencialmente peligrosas, como si el cerebro ya no percibiera ese clásico tirón en el estómago que nos impide tomar una decisión precipitada.

Un efecto que, en una sociedad donde una de cada cuatro personas en Estados Unidos toma paracetamol cada semana, podría tener consecuencias nada despreciables.

El paracetamol puede influir en las emociones, la empatía y la percepción del riesgo

No es la primera vez que las investigaciones señalan al paracetamol por sus efectos “secundarios” psicológicos. Otros estudios ya habían observado que este fármaco reduce la sensibilidad emocional, disminuye la empatía e incluso puede nublar la claridad cognitiva.
En definitiva, no sólo menos dolor, sino también menos emociones.

Para probar el efecto del paracetamol en el comportamiento, Way y su equipo involucraron a más de 500 estudiantes universitarios. A un grupo se le administró una dosis de 1.000 mg de paracetamol, la máxima recomendada para un adulto, mientras que un segundo grupo recibió un placebo. Luego, los participantes probaron un curioso experimento digital: inflar un globo virtual para ganar dinero imaginario.

Cada “inflación” aumentaba los ingresos… pero también el riesgo de que el globo explotara, eliminándolo todo. ¿El resultado? Los que habían tomado paracetamol inflaron más globos e inflaron más en comparación con el grupo de control. Menos miedo, más riesgo, explica Way:

Quienes son más cautelosos tienden a detenerse antes de correr riesgos. Pero quienes han tomado paracetamol parecen sentir menos ansiedad y percibir menos peligro, como si el propio miedo estuviera anestesiado.

Además de la prueba del globo, los investigadores pidieron a los participantes que evaluaran escenarios de riesgo como conducir sin cinturón de seguridad, hacer puenting o apostar el salario de un día en un partido deportivo. En algunos casos, quienes habían consumido la droga consideraron que estos comportamientos eran menos peligrosos.

De la empatía reducida a las elecciones impulsivas

Aunque los efectos observados son leves, los científicos advierten que las implicaciones. El paracetamol está presente en más de 600 medicamentos recetados y sin receta, y su difusión está tan extendida que lo convierte en una variable social en todos los sentidos.

En 2023, un nuevo estudio de la Universidad de Viena confirmó la tendencia y sugirió que la ingesta frecuente de analgésicos puede reducir la empatía y debilitar el comportamiento prosocial.
En otras palabras, quienes toman regularmente paracetamol pueden estar más desapegados emocionalmente, incluso sin darse cuenta.

Sin embargo, a pesar de estos hallazgos, el paracetamol sigue siendo uno de los medicamentos esenciales reconocidos por la Organización Mundial de la Salud. Su eficacia contra el dolor y la fiebre es indiscutible, pero quizás ha llegado el momento de preguntarnos también por los efectos menos visibles, aquellos que afectan más a la mente que al cuerpo.

Como señala Way:

Se necesitan más estudios para comprender mejor cómo el paracetamol (y otros fármacos comunes) puede influir en nuestras decisiones, emociones y percepción del riesgo.