La fiebre del fútbol ha invadido el corazón de Manhattan con una instalación artística sin precedentes. En el marco del Rockefeller Plaza de Nueva York, el gigante danés del juguete LEGO ha presentado la réplica en ladrillos de la Copa Mundial de la FIFA más grande del planeta. Para darle vida a esta réplica monumental de la Copa Mundial de la FIFA, el equipo de diseño tuvo que convertir las formas metálicas y fluidas del trofeo original en una arquitectura plástica modular, enfrentando desafíos estáticos y de equilibrio de peso sin precedentes para la empresa danesa.
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La obra fue inaugurada por el legendario defensa brasileño Cafú, el único futbolista en la historia del deporte que ha disputado tres finales mundiales consecutivas. El ex capitán del Selección colocó las últimas piezas simbólicas junto a la afición, inaugurando oficialmente la Fan Zone especial que permanecerá abierta al público hasta el 19 de julio.
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Ocho meses de desarrollo
La gigantesca estructura, diseñada por el diseñador de maquetas Christophe Vietti inspirándose en el kit de coleccionista oficial, cuenta con una extraordinaria altura de más de ocho metros. Para su creación se utilizaron un total de 1.363.402 piezas ensambladas. El desarrollo de la ingeniería requirió un inmenso esfuerzo logístico: un equipo formado por 59 diseñadores, constructores y técnicos trabajó durante ocho meses, acumulando más de 7.000 horas de montaje en total.
Detrás del impacto visual de la escultura se esconde un larguísimo proceso de planificación que tuvo lugar lejos de Estados Unidos. La fase de concepto, el estudio de carga y la posterior construcción física se gestionaron íntegramente dentro de la planta de producción de modelos especializada del Grupo LEGO en Kladno, República Checa.
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El karma del Mundial 2026: Bélgica elimina a EE.UU. y empiezan las burlas
La inauguración del monumento, sin embargo, tuvo que lidiar con un momento que fue, por decir lo menos, burlón para la nación anfitriona. A pocas horas de la entrega del trofeo, la selección de Estados Unidos quedó brutalmente eliminada del Mundial de 2026 en los octavos de final disputado en Seattle, arrollada por un claro 4-1 a favor de Bélgica.
El partido en el campo estuvo precedido por una intensa polémica internacional debido a la injerencia política del presidente Donald Trump, que había telefoneado al director de la FIFA, Gianni Infantino, para congelar la descalificación del delantero centro Folarin Balogun. Pero la “venganza” deportiva de los Red Devils no se hizo esperar.
Inmediatamente después de marcar el gol final, el delantero belga Romelu Lukaku se burló de sus rivales improvisando sobre el terreno de juego el Trump Dance, imitando el famoso ballet presidencial. Tras el partido, la cuenta social de la Federación Belga de Fútbol fue más allá al publicar una foto de la celebración acompañada de la copia anular esto (“Revocar/anular esto”), una clara insinuación del intento de manipulación.
Lukaku y Bélgica se burlan de Trump en casa de Estados Unidos
pic.twitter.com/z3nRI0l9YQ
– No es el partido del día (@NOT_MOTD) 7 de julio de 2026