Con la llegada de las vacaciones de verano y los días de playa, vuelve también el riesgo de encontrarse con algunos animales marinos capaces de provocar dolorosas picaduras. Por ello, la ANSES francesa ha relanzado el tema recordando cuáles son los más comunes en las costas, cómo reconocerlos y sobre todo qué hacer en caso de contacto.
Las medusas, los peces araña (o pez araña) y las carabelas portuguesas no representan un peligro grave en la mayoría de los casos, pero una reacción puede ser muy dolorosa y, en algunas situaciones, requerir asistencia médica. Por lo tanto, saber comportarse puede marcar la diferencia.
Tejedores
Entre los encuentros más frecuentes en las costas mediterráneas se encuentra el pez araña, también conocido como weever. Este pequeño pez vive en fondos arenosos poco profundos y logra mimetizarse casi por completo con el entorno que lo rodea, haciendo difícil notar su presencia.
El problema surge sobre todo cuando lo pisan accidentalmente nadadores que caminan descalzos en el agua. Las espinas venenosas presentes en la aleta dorsal y en las branquias pueden provocar una picadura repentina, acompañada de un dolor muy intenso.
El área afectada puede enrojecerse e hincharse rápidamente, con una sensación de ardor que puede durar varias horas. En la mayoría de los casos la situación se resuelve sin consecuencias graves, pero más raramente pueden aparecer complicaciones como infecciones, lesiones locales o limitación del movimiento si la picadura afecta a zonas cercanas a las articulaciones.
El veneno del pez araña es sensible al calor: sumergir la parte afectada en agua caliente, a una temperatura que no provoque quemaduras, puede ayudar a aliviar el dolor. Si los síntomas son particularmente intensos o persisten, es recomendable contactar a un médico.
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Medusa
Las medusas se encuentran entre los animales marinos más conocidos y, en la mayoría de los casos, sus picaduras provocan reacciones locales sin mayores consecuencias. Su cuerpo gelatinoso está dotado de tentáculos cubiertos de células urticantes que, al contacto con la piel, liberan sustancias capaces de provocar irritación.
La picadura generalmente causa dolor inmediato, sensación de ardor, enrojecimiento y marcas en la piel que pueden parecerse a líneas o rayas. La picazón puede persistir durante unos días.
En caso de contacto es importante salir del agua, tanto para evitar nuevas picaduras como para reducir el riesgo de accidentes por dolor o susto. Se debe enjuagar la zona afectada con agua de mar, nunca con agua dulce, lo que podría favorecer la liberación de más sustancias urticantes. Los tentáculos que queden en la piel deben retirarse con cuidado utilizando una superficie dura, como una tarjeta o objeto similar, evitando tocarlos directamente con las manos.
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carabela portuguesa
La carabela portuguesa no es una auténtica medusa, aunque pueda parecerlo. Se trata de un sifonóforo, es decir, un organismo marino formado por una colonia de pequeños individuos especializados que conviven como si fueran un solo animal. Su característica más reconocible es el flotador lleno de aire, de color azul violeta, que le permite permanecer en la superficie del mar, mientras sus largos tentáculos urticantes se extienden bajo el agua.
Su presencia varía según las condiciones del mar, las corrientes y los vientos, pero en los últimos años también se han citado algunos ejemplares en el Mediterráneo. El principal peligro son sus tentáculos urticantes, que pueden alcanzar longitudes considerables y que pueden seguir activos incluso cuando el animal está varado.
El contacto puede provocar un dolor inmediato y muy intenso, acompañado de enrojecimiento, hinchazón y lesiones cutáneas. En algunos casos también pueden aparecer síntomas más generales, como náuseas, dificultad para respirar, calambres musculares o molestias repentinas que, si se producen en el agua, pueden aumentar el riesgo de ahogamiento.
Por lo tanto, la regla más importante es
En caso de contacto, lo primero que se debe hacer es salir del agua y no frotar la zona afectada, porque esto podría favorecer la liberación de más veneno. ANSES recomienda enjuagar con agua de mar y, en el caso concreto de la carabela portuguesa, con agua de mar a la que se le ha añadido vinagre comestible si se dispone de él. Los tentáculos que queden en la piel deben retirarse con cuidado, sin tocarlos directamente con las manos. En caso de síntomas generales o dificultades respiratorias, debe contactar a un médico inmediatamente.
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Cómo protegerse mientras se baña
Para reducir el riesgo de encuentros desagradables, es importante prestar atención a los informes de presencia de animales marinos y preferir, cuando sea posible, zonas de baño controladas. En fondos arenosos poco profundos puede ser útil utilizar zapatos acuáticos para protegerse de las picaduras de pez araña, mientras que cualquier animal que se encuentre en el mar o en la playa debe dejarse donde está.
Las medusas, los peces araña y las carabelas portuguesas forman parte del medio marino y un encuentro con ellos no significa necesariamente una emergencia. Sin embargo, conocer a estos animales y saber comportarse permite afrontar una picadura de la forma correcta y seguir disfrutando del mar con seguridad.