Santa Catarina
EMERGENCIAS: 911
PROTECCIÓN CIVIL: 81 8676.18.66
SEGURIDAD PÚBLICA: 81 8676.18.66
CIAC: 81 8676.17.17 / 81 8676.17.00

Nuestros intestinos no olvidan: así los analgésicos comunes dejan huellas durante años

El consumo mundial de drogas comunes ha aumentado constantemente en las últimas décadas. Muchas personas toman varios medicamentos al mismo tiempo, a menudo durante períodos prolongados, sin que la ciencia haya tenido tiempo de aclarar en qué medida estos hábitos influyen en el microbioma intestinal, un componente que hoy se considera decisivo para nuestro bienestar.

Una línea de investigación ya había demostrado que numerosos fármacos, no sólo antibióticos, sino también moléculas destinadas a objetivos humanos, modifican las poblaciones bacterianas del intestino. Sin embargo, quedaba una gran pregunta: ¿cuánto dura realmente esta influencia? Algunos estudios in vitro habían demostrado que más del 70% de los antibióticos y una cuarta parte de los medicamentos dirigidos a humanos interfieren con bacterias esenciales, incluidas las productoras de butirato y propionato, dos metabolitos clave para la salud del cuerpo.

Otro trabajo había documentado que los betabloqueantes, los ISRS y las estatinas alteran funciones bacterianas cruciales, como la síntesis de vitaminas. Los análisis metagenómicos en pacientes tratados con metformina, inhibidores de la bomba de protones o estatinas también confirmaron cambios importantes en la composición y las funciones del microbioma, a menudo dependientes de la dosis.

Sin embargo, la duración temporal de estos cambios siguió siendo poco explorada. Aquí es donde entra en juego el estudio de Aasmets y sus colegas, publicado en mSistemasque integró datos de metagenómica intestinal con una gran cantidad de información extraída de registros médicos electrónicos (EHR). Una elección metodológica que permite realizar un seguimiento preciso del consumo de drogas, actual y pasado, hasta cinco años antes de la recogida de las muestras.

Medicamentos comunes y memoria intestinal.

Los investigadores analizaron muestras fecales de 2.509 personas y las compararon con datos detallados sobre los medicamentos tomados durante los cinco años anteriores.

La primera parte del estudio se centró en los efectos durante el uso activo de un fármaco, comparando sujetos en terapia con personas que no lo habían consumido en los cinco años anteriores. El resultado es sorprendente: casi el 90% de los 186 fármacos examinados se asociaron con cambios en la diversidad microbiana o cambios en la abundancia de bacterias específicas.

En particular:

Utilizando modelos de aprendizaje automático, el equipo incluso pudo reconocer, partiendo únicamente del perfil microbiano, no solo el uso de antibióticos sino también el de diferentes fármacos dirigidos a humanos, destacando cuántas moléculas comparten firmas microbianas similares. Algunas bacterias, incluidas dorea longicatena y eubacteriafueron particularmente sensibles a los antibióticos, pero no a los fármacos no antibióticos, lo que confirma la especificidad de los efectos.

La siguiente fase del análisis respondió a la pregunta clave del estudio: ¿estos cambios persisten en el tiempo?
Al comparar a individuos que habían dejado de tomar un medicamento durante 1, 2, 3 o incluso 4 años con sujetos que nunca lo habían tomado en los cinco años anteriores, los autores encontraron que el 42% de los medicamentos dejaron una huella detectable en el microbioma incluso años después.

Entre las drogas con efectos prolongados:

Algunas firmas microbianas relacionadas con los antibióticos, según otro estudio preliminar citado por los autores, permanecieron observables durante varios años después del tratamiento.

Para reforzar estos hallazgos, los investigadores analizaron una segunda muestra fecal recolectada en un subgrupo de 328 individuos aproximadamente 4,4 años después de la primera. Resultó que aquellos que comenzaron una nueva terapia entre los dos momentos mostraron cambios consistentes con lo observado en la cohorte principal, lo que confirma la solidez de las conclusiones.

El estudio concluye subrayando un punto crucial: limitarnos a registrar únicamente los medicamentos tomados en el momento de la toma de muestras corre el riesgo de producir resultados engañosos en los estudios del microbioma. Por lo tanto, los autores impulsan la integración sistemática entre la metagenómica y la HCE, considerada esencial para comprender verdaderamente cómo las terapias, especialmente los fármacos comunes utilizados por millones de personas, influyen en el equilibrio intestinal incluso mucho después de haber sido tomadas.

El trabajo de Aasmets y sus colegas destaca la importancia de utilizar registros médicos electrónicos como herramienta esencial en los estudios microbiológicos. La HCE reduce el sesgo en los datos autoinformados y permite realizar un seguimiento preciso del historial de medicación de los pacientes, lo que abre una vía más sólida para interpretar los cambios bacterianos observados.

En general, esta investigación muestra cómo los fármacos comunes ejercen un efecto que puede ser inmediato, acumulativo y, sobre todo, duradero. Un descubrimiento que obliga a la comunidad científica a revisar sus metodologías y considerar la historia farmacológica completa como uno de los principales factores a mantener bajo control a la hora de investigar el microbioma humano.