Los desechos plásticos siguen siendo un desafío global creciente, ya que materiales comunes como el PET utilizado en botellas, envases y textiles se acumulan en entornos terrestres y marinos. Una nueva investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah (KAUST), en colaboración con el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, entre otras instituciones, muestra que los ecosistemas de manglares pueden ayudar a los científicos a identificar enzimas relacionadas con la descomposición de estos materiales plásticos.
El equipo examinó cómo las condiciones cambiantes, como la sequía de los suelos, la exposición al agua de mar y la contaminación, afectan a las comunidades microbianas en los suelos de manglares. Descubrieron que agregar residuos agrícolas a los suelos de manglares aumentaba la cantidad de enzimas con potencial para descomponer el PET, los envases y los textiles.
Los investigadores también identificaron un grupo previamente desconocido de enzimas relacionadas que pueden ofrecer nuevas formas de descomponer materiales en escenarios industriales donde los niveles de sal son demasiado altos para muchas enzimas convencionales.
“Estamos tratando de comprender cómo las comunidades microbianas en la naturaleza responden a las condiciones cambiantes y cómo eso puede ayudarnos a descubrir nuevos microbios y proteínas”. dijo Diego Javier Jiménez Avella, científico investigador de KAUST, quien concibió y dirigió el estudio. “Los manglares son entornos con una extraordinaria diversidad microbiana, moldeados por cambios constantes, lo que hace que sea importante estudiarlos”.
El equipo utilizó metagenómica, inteligencia artificial y análisis estructural 3D para estudiar las enzimas recientemente identificadas y evaluar cómo pueden funcionar en entornos de alta salinidad.
Los manglares crecen a lo largo de la costa del Mar Rojo de Arabia Saudita y desempeñan un papel importante en la protección costera, la biodiversidad y el almacenamiento de carbono. Comprender cómo funcionan estos ecosistemas a nivel microscópico puede ayudar a los investigadores a evaluar cómo responden a las presiones ambientales, incluida la contaminación y el estrés relacionado con el clima.
Los investigadores enfatizan que los hallazgos del estudio son un primer paso. Se necesita más trabajo para probar las enzimas y comprender su potencial práctico. “Los manglares son entornos dinámicos donde los microorganismos se adaptan constantemente al cambio”. comentó Alexandre Rosado, profesor de biociencias de KAUST y coautor de este estudio. “Al estudiar estos sistemas, podemos comprender mejor cómo la naturaleza desarrolla funciones útiles y cómo identificarlas”.
El estudio se publica en Nature Communications.
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