La coliflor gratinada es uno de esos platos que pueden transformar una simple verdura de invierno en un auténtico placer para el paladar. Cremosa, envolvente y coronada por una irresistible corteza dorada, esta guarnición vegetariana es la forma perfecta de llevar a la mesa verduras de temporada, conquistando hasta los paladares más difíciles, incluido el de los niños.
La preparación es sorprendentemente sencilla: basta con hervir los floretes de coliflor hasta que estén tiernos, preparar una bechamel aterciopelada casera y completar todo con una generosa pizca de parmesano vegetal y pan rallado. ¿El resultado? Un plato de sabor delicado pero saciante, capaz de transformar una verdura a menudo subestimada en un plato que hará felices tanto a grandes como a niños.
Esta receta se presta perfectamente para una planificación previa: puedes hervir la coliflor con horas de antelación o incluso preparar todo el gratinado y luego calentarlo al momento de servir. Si prefieres un plato más ligero o sigues una dieta cruelty free te recomendamos utilizar nuestra bechamel vegana y sustituir el parmesano vegetal por copos de levadura para obtener un resultado igualmente delicioso y cremoso.
El secreto del éxito reside en la elección de la materia prima: las coliflores frescas, con floretes blancos y compactos, sin manchas ni signos de deterioro, garantizarán el mejor rendimiento en cuanto a sabor y consistencia.
Ingredientes
Cómo preparar coliflor gratinada: procedimiento


Cómo conservar la coliflor gratinada:
Si sobra coliflor gratinada se puede guardar en el frigorífico un par de días siempre y cuando esté cubierta con film transparente.

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