Sobre la espectacular nieve de los Dolomitas, entre las rápidas curvas del Olympia delle Tofane, Italia vivió otro momento deportivo para recordar. La protagonista es Chiara Mazzel, esquiadora trentina de 29 años, que ganó una extraordinaria medalla de oro en Super-G en la categoría de personas con discapacidad visual en los Juegos Paralímpicos Milán Cortina 2026.
Un descenso potente, preciso y sin titubeos. Mazzel paró el cronómetro en 1’14”84, tiempo que le permitió adelantar a su gran rival Veronika Aigner y subir al escalón más alto del podio. Para Italia se trata de una victoria que pesa doblemente: un éxito en las pistas de casa y ante un público que acompañó la hazaña con vítores ensordecedores.
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Una carrera muy rápida y llena de emociones.
El Super-G, una de las disciplinas más rápidas del esquí alpino, requiere una combinación perfecta de velocidad, coraje y precisión en las trayectorias, más aún en la Tofane, una pista técnica y traicionera. Mazzel, dirigida por su compañero Nicola Cotti Cottini, encontró el ritmo adecuado desde el principio.
Su armonía resultó decisiva: en la categoría de personas con discapacidad visual, de hecho, el guía esquía delante del atleta y le comunica continuamente las direcciones del recorrido. Detrás de la italiana se situó la austriaca Veronika Aigner, a 0”60, mientras que el bronce fue para la eslovaca Alexandra Rexova. Al pie del podio estaba la otra italiana Martina Vozza, cuarta al final de una actuación muy sólida.
La revancha tras la plata
Para Chiara Mazzel esta medalla representa también la redención personal. Hace sólo unos días había ganado una plata en descenso, un resultado importante pero recibido con un dejo de pesar. El Super-G le ofreció la oportunidad de vengarse. Y lo hizo de la forma más espectacular posible: dominando la carrera y superando al rival que la había precedido en la carrera anterior. Y pensar que esa mañana ni siquiera quería salir debido a un terrible dolor de cabeza que también había afectado su equilibrio. Al final, sin embargo, logró gestionar perfectamente este inconveniente, llevándose a casa el resultado más prestigioso.
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El vínculo con el liderazgo y la fuerza del equipo.
En el esquí paralímpico, la victoria nunca pertenece a un solo atleta. Junto a Mazzel también está en el podio Nicola Cotti Cottini, el guía que se convierte literalmente en los ojos del esquiador durante el descenso. Su colaboración es fruto de una ardua formación, una confianza absoluta y una comunicación constante. Un equilibrio que funcionó a la perfección en el Tofane.
Unos minutos más tarde otra medalla con Giacomo Bertagnolli.
Para la delegación italiana, el triunfo de Chiara Mazzel es el segundo oro, después del conseguido por Emanuel Perathoner en snowboard cross. Pero la cosa no acaba ahí, porque unos minutos más tarde llega otra medalla, la quinta para nuestros abanderados, esta vez una plata con Giacomo Bertagnolli, que vuelve a acercarse al primer puesto a sólo 16 centésimas en el super-G para personas con discapacidad visual. Este es también su segundo éxito individual después del bronce en descenso. Una prueba que no empezó muy bien pero que le vio recuperarse mucho en la segunda parte de la carrera. Una jornada que confirma, por tanto, el crecimiento del deporte paralímpico italiano, cada vez más competitivo, y que nos sitúa en el tercer puesto provisional del medallero paralímpico.
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