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Con algunas personas no hace falta explicarles nada: los mejores amigos tienen cerebros sincronizados (literalmente)

Hay un momento preciso en el que te das cuenta de que has encontrado a una persona con ideas afines. Están viendo algo juntos, como una película, un vídeo tonto de Instagram, una escena de la vida real, y antes de que alguien diga una palabra, reaccionan exactamente de la misma manera, al mismo tiempo y con la misma intensidad. Ese sentimiento tiene un nombre popular: estar en la misma página. Y ahora también tiene una explicación científica.

En 2018, investigadores del Dartmouth College publicaron un estudio sobre Comunicaciones de la naturaleza construido sobre una muestra de 279 estudiantes universitarios cuya red de relaciones sociales fue precisamente reconstruida. De ellos, 42 participaron en sesiones de neuroimagen, viendo una serie de vídeos mientras la resonancia magnética funcional registraba su actividad cerebral en tiempo real. Lo que surgió dice algo sobre las amistades profundas que va mucho más allá de la psicología de las relaciones.

Cuando los amigos observan el mismo evento, el cerebro reacciona de manera similar

Los amigos cercanos mostraron respuestas neuronales mucho más similares que las parejas de extraños. Y la similitud disminuyó proporcionalmente con la distancia social: mejores amigos en primer lugar, luego amigos de amigos, luego personas sin ninguna conexión, donde la correlación era decididamente más débil. Las áreas del cerebro implicadas en esta convergencia se refieren a la atención, la interpretación de los estímulos y el procesamiento del significado, es decir, los propios mecanismos con los que el cerebro decide qué mirar, cómo leerlo y qué peso darle.

El término técnico para este fenómeno es similitud neuronaly describe la tendencia de algunas personas a desarrollar patrones cerebrales similares al procesar el mismo contenido. Según los investigadores, esta afinidad podría explicar por qué ciertas amistades surgen con una naturalidad casi inexplicable: cuando dos personas perciben e interpretan la realidad de manera similar, entenderse requiere menos esfuerzo y construir algo duradero se vuelve mucho más sencillo.

Hay una cuestión que el estudio deja abierta y es la más interesante. ¿Nos hacemos amigos porque nuestro cerebro ya funciona de manera similar y nos reconocemos casi instintivamente, como dos instrumentos afinados en la misma nota? ¿O es el conocimiento, el intercambio de experiencias a lo largo del tiempo, lo que lentamente da forma a esta alineación neuronal? Los datos científicos demuestran la conexión, sin establecer cuál de los dos procesos ocurre primero. Y es precisamente esta ambigüedad la que hace que el descubrimiento sea aún más fascinante, porque en última instancia se aplica en ambas direcciones.

Conviene ser preciso en una cosa: la similitud en las respuestas cerebrales dista mucho de cualquier idea de telepatía o conexión sobrenatural. Lo que sucede es más sutil: dos personas pueden reaccionar ante los mismos estímulos de manera muy similar porque con el tiempo han desarrollado patrones cognitivos y emocionales comparables, una forma similar de mirar, evaluar y sentir. Cuando se dice que dos amigos están en la misma página, generalmente se trata de una metáfora amable.

Los datos de este estudio sugieren que esa metáfora describe algo biológicamente real, algo que el cerebro registra y lleva consigo. Y quizás por eso precisamente con las personas adecuadas no hace falta explicarlo todo. Ya lo han experimentado junto contigo, dentro de ellos, sin que hayas dicho nada.