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En los campeonatos mundiales de atletismo, Tim van de Velde regresa para apoyar al oponente (y nos recuerda que el deporte va más allá de la victoria)

En la Copa Mundial de Atletismo 2025 en Tokio, Tim van de Velde ha demostrado que en el deporte el tamaño no se mide solo con medallas o tiempos. Durante la batería de 3000 setos, el belga sufrió una caída que comprometió por completo su carrera. A pocos metros de la línea de meta, con la participación comprometida, Van de Velde tomó una decisión que muchos habrían tomado: hacer lo correcto.

Detrás del belga, el colombiano Carlos San Martin luchó para completar la carrera, también marcada por una caída y un esfuerzo físico. Entonces Van de Velde se volvió y sin dudarlo volvió para ofrecerle apoyo. Juntos, el brazo del brazo, los dos atletas cruzaron la última línea de meta unida pero unida, excitantes aplausos del público del estadio y la admiración en las redes sociales.

Un gesto “natural”

Van de Velde, de 25 años, explicó cómo era un gesto natural. La caída aún le impediría calificar y cuando vio a otra persona en dificultad, decidió volver para ayudarlo. Pero, quería reiterar, era solo un buen gesto y nada más. Sin embargo, un gesto tan poderoso ha demostrado a todo el mundo el verdadero significado del deporte, capaz de unir más que la victoria misma.

Al final, Van de Velde y San Martin concluyeron en la décima posición, solo separado de un centavo, pero de la contrarreloj no importa cuándo hay valores como solidaridad, juego limpio y respeto. Nos recordaron a todos nosotros y a aquellos que pasan por alto el mundo del deporte por primera vez que cada competencia también puede ser una oportunidad para el crecimiento personal y moral.

Un mensaje universal: este es el verdadero deporte

El gesto de Van de Velde sigue siendo una de las imágenes más importantes de la Copa Mundial de Tokio. Acompañar a un colega en dificultad, incluso a costa de renunciar al resultado personal, representa la esencia del deporte más pura: esa capacidad de ver más allá del éxito y elegir lo que es correcto.

En esta carrera, entre caídas y fatiga, surgió el significado más auténtico de la Atlética: no ganar, no participar, sino compartir, apoyar y caminar junto, incluso en los momentos más difíciles. Van de Velde y San Martin nos recuerdan que el deporte puede ser poesía: correr no siempre significa llegar primero, sino elegir tender a entregar a quienes lo necesitan.